Cada semana escucho a emprendedores decirme: «Tengo una idea«. «Nadie ha hecho esto antes«. Y casi siempre sonrío. No porque no crea en su emoción, sino porque la mayoría de las ideas no son nuevas… y eso está bien. La idea no es suficiente; la clave es ejecutar mejor que nadie.
La historia que cuenta José Elías sobre Audax y sus “pequeños cambios” para convertirla en una empresa comercializadora de energía que crecía más que ningún competidor, es muy reveladora.
Simplemente, se apoyó en un formato típico de empresa de seguros para crear una fuerza de ventas imparable.
- Amazon no inventó vender por internet.
- Airbnb no inventó rentar casas.
- Tesla no inventó el coche eléctrico.
Lo que hicieron fue tomar, mejorar, escalar y ejecutar de manera diferente.

He pasado mis años invirtiendo en más de 60 startups y he llegado a la conclusión de que la ejecución es por mil y la idea por uno.
Puedes copiar una idea… pero no puedes copiar la cultura, la disciplina, la capacidad de adaptación de un equipo.
Por eso, cuando un emprendedor me dice que su proyecto no tiene competencia, me preocupo.
Si nadie lo ha hecho antes, probablemente el mercado no está ahí… o no merece la pena.
La diferencia entre una idea en PowerPoint y una empresa que transforma su industria está en lo que haces después de la idea.
Así que relájate, no tienes que ser el primero.
Ocúpate de ser el mejor ejecutando, afinando y repitiendo.
Porque como yo siempre digo:
La idea es sólo el comienzo. Lo increíble comienza cuando te remangas.
Y tú, ¿cuál es la mejor idea «no original» que transformó tu negocio?
Es importante.
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