El lunes fui a una reunión con un posible cliente. Hasta ahí todo normal.
La mañana fluyó y parece que nos entendimos a las mil maravillas.
En una sala de cristal insonorizada la gente de la oficina pasaba y se nos quedaba mirando.
Una de dos. Se nota que a la empresa le va bien porque no paraba de pasar gente o allí todo el mundo tiene fácil ir de vientre o bajar al cigarrito.
Ya casi al despedirnos y a falta de unos flecos, no sé por qué, me señaló a una persona que iba de mesa en mesa.
Estaba un par de minutos y seguía con la siguiente.
Me sorprendió cuando me dijo:
“Ése es Javier, nuestro COMPENSADOR”.

No quise comentar nada porque no entendía muy bien qué quería decir.
Se me debió notar en la cara, porque me explicó groso modo qué es lo que estaba haciendo.
Trascribo así a grandes líneas lo que me dijo:
“Javier es el que revisa en qué podemos o no gastarnos dinero y qué es lo que más nos compensa. Por ejemplo, si le vamos a sacar rendimiento o si nos interesa aceptar un proyecto o denegarlo”.
“No es que sea más agarrado que un chotis ni de la cofradía del puño cerrado, simplemente, analiza el lunes según entramos los planes de la semana, y se vuelve a reunir con los muchachos el viernes”
“Revisa con ellos todas las acciones y ve en lo que compensa seguir invirtiendo tiempo, dinero o recursos”.

No soy muy de motes o si es que ahora se llama así esta profesión, que seguro que en inglés le ponen algún término estilo MUFM “Make Up For Manager” o se inventan uno que suene fuerte como “The Compensator”.
“Es un máquina tocando todos los palos y departamentos. Desde que está con nosotros, los balances y rendimientos que sacamos a los proyectos, la reducción de gastos, el ROI de la publicidad, los niveles de calidad de nuevos clientes… todo ha mejorado”.
“Antes corríamos como pollos sin cabeza sin saber por dónde empezar. Aceptábamos todo cada uno por su lado y esto parecía un descontrol”.
“Yo realmente le veo los lunes y los viernes, y así esporádicamente algún jueves o viernes. No sé cómo lo hace, pero espero que siga con nosotros mucho tiempo”.
No sé el nombre que le pondrías a este Javier,
Yo me quedé con su cara.

Muchos dirán que es analista de proyectos, gestor de planificación, data analyst, analista de inversiones, social media manager, y así los infinitos términos que se le pueden acuñar.
A mí se me ha quedado grabado lo de: JAVIER, EL COMPENSADOR.
No es lo mismo saber algo que hacer algo con lo que sabes.
Así que si tienes alguien en tu empresa con esas características mímale bien y empieza a ver cómo mejorar.
Y si aún no lo tienes, proponte contratar o enseñar a alguien de tu equipo cómo hacerlo.
La mayoría de las veces, lo más sensato es optimizar antes de invertir.
Mejorar lo que ya tienes.
Como escribí hace unas semanas: Lo importante es revisar siempre tus márgenes.
Cuando dominas eso, escalar se simplifica.








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