¿España?: El país de nadie es profeta en su tierra.

Tenemos 3 de las 10 mejores escuelas de negocio del mundo, grandes investigadores, reconocidos gestores y tecnología de calidad. A pesar de ello tenemos una empresas, sobre todo las grandes, que son una vergüenza en cuanto a soporte al talento nacional.

Mientras pagan millones a empresas americanas, alemanas o inglesas, son incapaces de apostar por el talento nacional y dar a las start-ups, como hacen países como EE.UU. o Israel, contratos que les ayuden a crecer más deprisa y puedan convertirse en grandes multinacionales.

Tengo ya varios ejemplos -me han dicho que nos les mencione por nombre- de empresas que malvivían en España, sin conseguir que las grandes empresas aceptaran sus soluciones y que, una vez dado el salto a EE.UU., han conseguido crecer de manera exponencial vendiendo a grandes empresas americanas.

¿Qué pasa en España? El famoso cuento de que nadie ha sido nunca despedido por contratar una empresa grande y conocida, hace que nadie se quiera arriesgar con nueva tecnología por buena que parezca y, mucho menos, si es española, no vaya a ser que crean que tengo un interés oculto.

Es una pena. Cada empresa del IBEX debería dedicar entre un 3 y un 5% de sus inversiones en tecnología e innovación a contratar con empresas innovadoras y ayudarles a implementar sus tecnologías en entornos de gran número de clientes.

Las compras que algunas de las grandes empresas han hecho de -pocas- startups no son más que un esfuerzo para “lavar la cara” y decir yo apuesto en serio por la innovación.

Si mi sugerencia se tuviera en cuenta, dispondríamos de cientos de millones de euros al año para promover innovación sin tener que comprar (probablemente asfixiar) a una start-up. Contratar media docena de start-ups para hacer proyectos mejoraría la innovación, nos ayudaría a entender como trabajar con las nuevas generaciones y permitiría que, de nuevo, este país pudiera empezar a ganar terreno en el ranking mundial de innovación.

Y no, no creo que sea un problema del Gobierno, estoy hablando de las empresas privadas y de las fortunas nacionales que tienen los recursos y, sobre todo, las oportunidades.

¿Es tanto pedir?

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