La invención del “beta”

Cuando veo la planificación de una star-up me llama la atención la falta de inmediatez de sus previsiones. Todo se planifica a ”medio plazo”. En Internet se inventó el usar versiones ”beta” para poder probar cosas rápidamente, obtener información del cliente y volver a cambiar el modelo cuando sea necesario. Eso requiere mucha rapidez en la pruebas, costes bajos y constantes reinvenciones.

No se puede planificar una nueva versión a 6 meses. Hay que hacerlo en 6 semanas, o mejor en 3 y explicar bien que es una beta que puede tener problemas de implementación. El cliente lo acepta, la usa y nos da una información valiosa sobre lo que funciona y lo que no, sin que nos perdamos en grandes desarrollos que luego no quiere nadie.

En España hay mucha tendencia a ”diseñar el software en comités ejecutivos” que sólo tratan de adivinar lo que el cliente quiere. ¿Porque no preguntárselo a él/ella? Hay que probar mucho para saber lo que quieren y perder demasiado tiempo analizando. La parálisis por análisis es fatal en una start-up.

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Artículos relacionados

Lo que aprendí negociando cuando no tenía poder

Lo que aprendí negociando cuando no tenía poder

Otro día te contaré mi experiencia negociando con japoneses… aquello fue un máster acelerado en paciencia y estrategia. Pero hoy quiero hablar de algo más genérico. Hace años me encontré en una de esas situaciones que parecen imposibles. Necesitaba cerrar un acuerdo…...

Computación cuántica: es experimentación real

Computación cuántica: es experimentación real

Durante años la computación cuántica fue un concepto elegante para conferencias. Hoy es otra cosa. No porque ya esté en tu oficina, sino porque empresas concretas ya están haciendo pruebas con impacto medible. No hablamos de teoría. Hablamos de nombres propios....

rodolfo-carpintier-cardom-logo

Email

rodolfo@rodolfocarpintier.com

© 2026 Cardom Digital S.L. by Rodolfo Carpintier