Querido amigo/a,
Hoy no escribo en el blog para hablar de Inteligencia Artificial, modelos de negocio, ventas, liderazgo o emprendimiento. Es decir, de lo que escribo habitualmente.
Hoy te escribo para agradecerte el que seas mi lector diario.
Éste es el correo número 1.000 que envío a la comunidad de casi 4.000 lectores en mi newsletter.
¡Por cierto!
Si cada uno me trae un amigo a la comunidad pronto seremos 10.000, así que, porfa, compartir mis correos entre vuestros amigos/as.
Cuando envié el primero no tenía ni idea de si llegaría al número diez. Mucho menos al cien. Y, desde luego, nunca pensé que llegaría un día en que estuviera escribiendo el número mil.
Un millón de gracias a todos/as.

Durante estos años he compartido ideas, reflexiones, aciertos, errores, cambios tecnológicos, crisis, oportunidades y cientos de historias empresariales.
Algunas han envejecido dignamente.
Otras, no tanto.
Pero todas tenían el mismo propósito:
Ayudarte a pensar.
Pues cada vez estoy más convencido de que la diferencia entre una empresa que crece y una que desaparece no suele estar en la información que tiene, sino en las preguntas que se hace.
Y sí, sigo aprendiendo cada día, 1000 correos después.
- Aprendo de los emprendedores que luchan cada día por sacar adelante sus proyectos.
- Aprendo de los empresarios que se renuevan antes de que se lo exija el cliente.
- Aprendo de los directivos que tienen que tomar decisiones difíciles y cómo hacerlo.
- Aprendo de los empresarios que continúan reinventándose cuando ya podrían haberse acomodado.
- Y aprendo de muchos de vosotros que me respondéis, me corregís, me dais ideas o simplemente me contáis vuestra experiencia.
Este correo no celebra un número…
celebra una charla que lleva años abierta, gracias a todos vosotros.

Una conversación que me ha permitido conocer personas extraordinarias, descubrir nuevas perspectivas y seguir manteniendo intacta una curiosidad que considero uno de los mayores activos que puede tener cualquier persona.
Dicen que el mejor momento para plantar un árbol fue hace veinte años.
El segundo mejor momento es ahora.
Algo parecido ocurre con los correos.
El mejor momento para empezar era hace años.
El segundo mejor momento es hoy.
Así que, mientras tú sigas ahí del otro lado, yo seguiré escribiendo.
Porque todavía hay muchas ideas por compartir, muchos modelos de negocio por analizar, muchas conversaciones por iniciar.
1000 gracias a todos vosotros.
¡Me estimuláis cada día!
Otros artículos relacionados:








0 comentarios