¿Inviertes en ti? Ya os he contado que yo sí. Bastante.
Aunque, ojo, no porque me sobre el dinero, sino porque he aprendido que invertir en uno mismo siempre da frutos.
A veces me preguntáis por las membresías a las que estoy suscrito, y no siempre es fácil responder, porque hay de todo.
Pero te cuento algunos ejemplos:
Isra Bravo escribe cada día y cobra 20 € al mes.
Jesús Alonso Gallo cobra 100.
Y aunque los dos ofrecen mucho valor, lo hacen de maneras muy diferentes.

Isra va a volumen, en base a una contribución muy pequeña pero su objetivo final es tener una red de “amigos lectores” con la intención de venderles muchas cosas a lo largo del año.
Cada cierto tiempo lanza sus Masterclass, que suelo comprar sin pensarlo. Aprendes de todo lo que tenga que ver con escritura persuasiva, venta online y membresías que ganan dinero.
Son ágiles, prácticas y llenas de ideas.
Jesús tiene una estrategia diferente, prefiere un grupo más pequeño, con sesiones online una o dos veces al mes, donde puedes compartir tu caso concreto, en tu empresa, en tu nuevo producto, con tu nueva red de ventas y recibir su feedback.
Más cercano, más personalizado.
Ambos son recomendables, según lo que estés buscando.
Néstor Salvador Boichenco está en un punto intermedio y también tiene una propuesta muy interesante.
En total, hay años en los que he llegado a invertir en mí unos 20.000 euros en formación, para aprender cosas como “la venta de productos de alto valor online” …

¿Es necesario hacer este tipo de inversiones?
Cada día menos.
Hoy en día puedes acceder a contenidos excelentes desde sólo 20 hasta 200 euros al mes.
Lo importante es empezar por algo que te interese, probar durante un par de meses, y quedarte con lo que de verdad te aporte.
También hay opciones más puntuales, como la newsletter de Benedict Evans sobre tecnología, que cuesta 100$ al año y está muy bien si quieres estar al día.
¿Y para qué todo esto?
Para seguir aprendiendo, para aportar valor en lo que escribo cada día y también para los proyectos que acompaño con ImpulCEO.
Porque si quiero ser útil para mis más de 2.000 lectores, tengo que estar al día.
Y porque disfrutar aprendiendo es, para mí, una forma de vida.
Por cierto, si conoces a alguien —emprendedor, empresario o profesional inquieto— al que le pueda interesar esta newsletter, te agradezco mucho que se la reenvíes.
Así seguimos creciendo, para que más gente se sume a esta conversación diaria sobre crecer, aprender…
Gracias por leerme y comentar.

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