Hay una pregunta que dice mucho sobre una empresa:
- ¿Qué ocurre cuando el CEO se va dos semanas de vacaciones?
Si la respuesta es:
— Le llamamos.
Tenemos un problema.
Durante años hemos asociado dirigir con decidir.
- Presupuestos.
- Contrataciones.
- Descuentos.
- Proveedores.
- Prioridades.
- Problemas con clientes.
Y muchos CEOs terminan sintiéndose importantes porque todo pasa por ellos.
Hasta que descubren algo difícil de admitir:
No son imprescindibles. Son el cuello de botella.

Una empresa no puede crecer si cada decisión tiene que subir hasta la misma mesa.
Y creo que la inteligencia artificial va a hacer todavía más evidente este problema.
Porque permitirá que muchas decisiones pequeñas se tomen automáticamente dentro de unas reglas previamente establecidas.
- Un descuento podrá aprobarse si mantiene determinado margen.
- Una compra podrá autorizarse si cumple ciertas condiciones.
- Un proyecto podrá cambiar de prioridad si aparecen determinados riesgos.
Y sólo las excepciones llegarán arriba.
Eso cambia bastante el trabajo del CEO.
La pregunta dejará de ser:
- — ¿Qué decisión tengo que tomar?
Y empezará a ser:
- — ¿Qué reglas necesita mi empresa para tomar buenas decisiones sin preguntarme constantemente?
Parece un pequeño cambio.
No lo es.
Porque obliga al CEO a dejar de resolver y empezar a diseñar.
Diseñar límites.
Responsabilidades.
Criterios.
Y decidir qué cosas, por importantes que parezcan, no deberían volver a pasar por su mesa.
La inteligencia artificial puede acelerar muchísimo este proceso, pero hay algo que la IA no puede decidir por ti:
Qué empresa quieres construir y bajo qué criterios quieres dirigirla.
Eso sigue siendo trabajo del CEO.

En ImpulCEO dedicamos buena parte de la conversación precisamente a descubrir dónde está hoy demasiado presente el fundador.
- Qué decisiones podrían tomarse sin él.
- Qué puede automatizarse.
- Dónde falta un criterio claro.
- Y qué asuntos sí merecen realmente su tiempo.
Porque el objetivo no debería ser conseguir que el CEO tome decisiones más deprisa.
Debería ser conseguir que tenga que tomar menos, para poder dedicar su cabeza a las pocas que realmente pueden cambiar el futuro de la empresa.
Quizá esa sea una buena definición del CEO que viene:
Menos controlador de decisiones y más arquitecto de criterios.
Si quieres descubrir cuántas cosas siguen dependiendo innecesariamente de ti, lo podemos trabajar en ImpulCEO
¿Hablamos?
Otros artículos relacionados:
- El riesgo que el CEO ya no puede delegar
- El mito del “founder multitarea”: cuando hacer de todo te convierte en el cuello de botella
- El día que no puedas ir a trabajar … existe un riesgo evidente
- No tienes que ser el mejor en todo
- El síndrome del fundador imprescindible
- ¿Te estás divirtiendo en el trabajo? No tardes en contestar
- Checklist de enfoque para el CEO








0 comentarios