Hay decisiones empresariales que se pueden subsanar con relativa facilidad.
Cambias de proveedor.
Reemplazas un programa.
Paras una campaña que no funciona.
- Pero equivocarte de socio, es otra cosa.
Un socio participa en el capital, participa en las decisiones y puede acompañarte durante muchos años.
Y aunque un día deje de trabajar en la empresa, sus acciones rara vez se levantan de la mesa y se van con él.
He visto sociedades extraordinarias… Y también empresas magníficas destruidas desde dentro.
Por eso Jesús Alonso Gallo, Néstor Salvador Boichenco y yo hemos preparado la Masterclass:
Dios dijo socios, no hermanos.

No pretendemos convencerte de que necesitas un socio.
Quizá lo que necesitas es contratar a alguien, colaborar con otra empresa, incorporar un inversor o, sencillamente, dejar de hacerlo todo tú solo.
La cuestión es saber distinguir un socio antes de repartir la propiedad de la empresa.
Durante casi dos horas contamos experiencias reales.
- Jesús explica cómo buscó socio para Restaurantes.com.
- Néstor recuerda aquella primera sociedad en la que cada uno de los cuatro socios tenía exactamente un 25%. Una decisión de la que hoy habla con bastante menos entusiasmo que entonces.
- Y yo cuento una situación de BuyVIP en la que la aportación de un socio fue determinante.
También hablamos de esas cuestiones que suelen aparecer cuando se acaba el enamoramiento:
- ¿Qué pasa cuando uno quiere crecer y el otro prefiere vivir más tranquilo?
- ¿Tiene sentido repartir la empresa al 50%?
- ¿Qué ocurre si uno trabaja menos, pero conserva el mismo porcentaje?
- ¿Y si llega una oferta de compra y cada socio quiere hacer algo diferente?

Al comprar la Masterclass tendrás:
- La grabación completa de casi dos horas.
- Una guía práctica de 29 páginas, con índice y marcas de tiempo para localizar rápidamente cada tema.
- Acceso inmediato y para siempre.
- El precio es de 99 euros, impuestos incluidos.
Puede parecer mucho dinero por escuchar a tres empresarios hablar durante casi dos horas sobre socios.
Hasta que lo comparas con lo que puede costarte elegir al socio equivocado.
P.D: Si al leer estos párrafos tu primer pensamiento ha sido para tu socio, procura no dar por hecho que él no está pensando también en ti.
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