En todas las empresas vemos el mismo esquema: fundadores, equipo, consejo de administración. Pero lo que casi nunca aparece en los organigramas —y a menudo marca la diferencia— es la red de asesores invisibles.
Son esas personas a las que puedes llamar un viernes por la noche para contrastar una decisión crítica, pedir una opinión brutalmente honesta o escuchar lo que nadie de tu equipo se atreve a decirte.

¿Por qué son tan valiosos estos consejeros externos y asesores invisibles?
1. No tienen intereses ocultos.
Un empleado o socio puede suavizar sus opiniones para no incomodar. El asesor invisible, al no depender de ti, puede decirte la verdad sin maquillaje.
2. Ven lo que tú no ves.
Cuando estás dentro, es fácil perder perspectiva. Un mentor con experiencia en otros sectores puede detectar riesgos o oportunidades que tú pasas por alto.
3. Te obligan a pensar a largo plazo.
Mientras tú estás atrapado en la urgencia del día a día, ellos te recuerdan el rumbo general y si tus decisiones de hoy te acercan —o te alejan— del futuro que quieres.
4. Te ahorran errores costosos.
Una conversación de 30 minutos con alguien que ya pasó por lo mismo puede evitarte meses de trabajo y cientos de miles de euros mal invertidos.

¿Cómo construir esta red invisible de asesores?
- Identifica personas con experiencia real, no sólo con títulos bonitos.
- No pidas favores: construye relaciones genuinas de confianza y valor mutuo.
- Sé humilde: escuchar no significa seguir todo lo que te digan, pero sí considerar en serio perspectivas distintas.
El organigrama formal es necesario, pero limitado.
Los asesores invisibles son tu escudo contra la soberbia, la ceguera y la soledad del fundador.
Porque los grandes errores estratégicos casi siempre se podrían haber evitado… si alguien con experiencia hubiera tenido la oportunidad de decirte:
“No vayas por ahí”.

¿Dónde puedes encontrar estos asesores invisibles?
Estudia la red de amigos de tus padres si eres joven.
Mira a ver si alguno de tus mejores profesores, pueden ser miembros de ese equipo.
Interesantes son también jubilados jóvenes con ganas de ayudar.
Mira las jubilaciones tempranas de las grandes consultoras: McKinsey, Deloitte, PWC, Accenture o de empresas como Telefónica, IBM, ORACLE…
Suelen jubilarlos antes de los 60 años, tienen dinero y tiempo libre.
Pero tienes que aprender a venderles tu proyecto y pagarles por ayudarte como asesores.
Nunca lo hagas gratis.
No funciona.
Tiene que haber cierto compromiso por su parte. Ideal si provienen de entornos de mercado que incluya el tuyo.
Merece la pena dedicarle un tiempo a tener dos o tres asesores de este nivel y compromiso.

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