Socios bizcochables. Compañeros de inversión

Socios bizcochables, así los llama Nestor Salvador Boichenco… Te recomiendo su libro: “Pon tu negocio en Forma”.

Néstor, como Jesús Alonso Gallo -el otro miembro de los Tres en Forma– escribe a diario a sus lectores, tiene ocurrencias que van mucho más allá de lo que parece al leerlas.

En uno de sus correos recientes habló de los ‘socios bizcochables’.

Yo sabía que existían, claro. Lo que no sabía era ponerles nombre y el nombre de Néstor me ha encantado.

Sólo aportan dinero –oye, muy importante sobre todo al principio- pero aprueban todo lo que se les pone delante y nunca aportan nada nuevo.

Eso sí, tampoco dan la lata. Son buenos compañeros de viaje.

Pero cuidado, si sólo tienes de éstos, tu empresa está floja en crítica creativa.

Necesitas gente inversora que tenga experiencia real en negocios y le aporte a tu empresa. Dicho de otra manera, que puedas contar con ellos cuando necesites ayuda o alguien con criterio con quien hablar.

Evita los inversores tóxicos.

Sí, ya sé, cuando necesitas la pasta todos te parecen buenos, pero con el tiempo, te acordarás de su entrada y verás con perspectiva que fue una mala idea admitirlos en tu “Cap Table”.

No sólo no aportan… desgastan.

Así que ya sabes: socios bizcochables sí, pero en su justa medida.

Combínalos con inversores con criterio, los que no te ríen cualquier “traspa” que les presentes, sino que hagan preguntas que te pongan a pensar.

Porque el equilibrio de tus primeros inversores puede marcar el rumbo de toda tu empresa.

Bizcochables -Con criterio- No tóxicos.

Me ha encantado.

Este Néstor me arregla siempre los cafés de la mañana.

Recuerda: rodéate de quienes te impulsan, no de quienes sólo te aplauden.

Tu futuro como empresario depende tanto de tu visión… como de quien te acompaña en el camino.

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