Imagina que contratas a un director general por 200.000 euros al año. Tiene experiencia, conoce el mercado y sabe detectar oportunidades.
Y el primer día le pides que revise presupuestos, persiga facturas, corrija presentaciones y resuelva las pequeñas disputas entre departamentos.
Seguramente pensarías que te has vuelto loco.
Pues bien, hay empresarios que hacen exactamente eso… Con ellos mismos.
Han creado una empresa, conseguido clientes, contratado personas y superado mil dificultades.
Y ahora dedican buena parte de sus jornadas a trabajos que podrían hacer otros.
No porque sean especialmente buenos haciéndolos.
Sino porque llevan tantos años resolviéndolo todo que nadie se plantea otra cosa.
Terminan el día agotados.
Han respondido cincuenta correos, solucionado varios problemas y asistido a seis reuniones.
- ¿Han trabajado mucho? Sin duda.
- ¿Ha sido rentable para la empresa su jornada? Esa es otra cuestión.
Porque hay algo que rara vez aparece en la cuenta de resultados:
El coste de utilizar al CEO para hacer trabajos que no necesitan un CEO.

Y ese coste puede ser enorme.
No sólo por lo que cobra.
Sobre todo, por lo que deja de hacer.
- Quizá nadie está pensando en cómo cambiará el mercado dentro de dos años.
- Quizá hay una oportunidad de negocio que lleva meses esperando.
- O una inversión importante que se sigue aplazando porque nunca hay tiempo para estudiarla.
Y mientras tanto, el CEO está encantado de haber resuelto personalmente otro problema de 300 euros.
¡Magnífico!
Acabamos de utilizar al profesional más caro de la empresa para ahorrar 300 euros.

Hay una pregunta que me gusta hacer a los empresarios:
- Si tuvieras que pagar de tu bolsillo cada hora de tu propia agenda, ¿seguirías utilizándola de la misma manera?
Probablemente no.
En ImpulCEO dedicamos una mañana a mirar la empresa desde fuera, con los números estudiados previamente y sin las interrupciones habituales.
Y a veces descubrimos que el recurso más desaprovechado no está en una máquina, un departamento o un producto.
Está sentado en el despacho del director general.
Porque un CEO no cobra por estar ocupado.
- Cobra por conseguir que su empresa tenga un futuro.
Y para eso, de vez en cuando, hay que dejar de apagar fuegos y levantar la vista.
Si hace tiempo que no puedes hacerlo, quizá deberíamos hablar de ImpulCEO.
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