Ensayo y error, equivocarse o no acertar

Ayer vi una publicación de Gerard Piqué que viene al hilo de lo que quiero hablarte hoy.

Te puede caer mejor o peor, especialmente si no eres fan del Barcelona. Tampoco es que sea santo de mi devoción en algunos aspectos pero en otros hay que darle la razón.

En uno de sus últimos vídeos despotrica de cómo en España está mal visto la cultura del ensayo y error.

Hace alusión al miedo que nos da el equivocarnos, del qué dirán, de la gente que sale hasta debajo de las piedras con esa mítica frase del “ya te lo dije”. De los desmotivadores, de reírse del que le van mal las cosas y ven la paja en el ojo ajeno.

Para qué vas a arriesgar, mejor quédate como estás. Así te va bien.

No puedo con los que dicen «siempre se ha hecho así». Esa frase ha matado más negocios que la falta de liquidez.

Y es que muchas veces te quejas de vicio.

Oigo charlas de gente que da lecciones de cómo se arruinaron o se han equivocado y ahora ganan millones, pero son una excepción.

A todos nos gustaría alcanzar la meta sin las piedras en el camino. Simplemente es preferible que esas piedras sean chinitas y no pedruscos o bloques megalíticos.

A todo el mundo nos gusta que las cosas nos salgan a la primera. Por eso siempre es importante hacer una «prospección previa del mercado«.

Yo quiero aprobar el examen en Febrero y no ir a la repesca en Junio o Septiembre. Tampoco si eres cirujano y estás operando a corazón abierto. No todo es un videojuego con vidas extras. Hay que emprender, por supuesto. Hay que jugársela, sí. Pero siempre con una buena hoja de ruta.

Por eso, en las buenas empresas es primordial invertir una parte del presupuesto en hacer cosas nuevas.

Pero no basta con absorber recursos o arruinar a tu familia para probar cosas sin solidez o sin cabeza.

Hay veces que para progresar hay que errar o mejor dicho “no acertar”.

Que no es lo mismo.

Cuando te atreves a experimentar o innovar, te equivocas con frecuencia, pero también aciertas de vez en cuando, y esos aciertos marcan una gran diferencia.

¡NO NECESITAS REINVENTAR LA RUEDA!.

Lee 3 veces esta frase de Tony Robbins:

La velocidad de implementación es lo que separa a los ganadores de los perdedores. Si actúas rápido, el dinero te seguirá

… “Si actúas rápido, el dinero te seguirá”…

… “Rápido”…

… “Dinero”…

¿Quiere decir esto que si no eres el primero en llegar, ya no tienes posibilidades de éxito?

No.

Quiere decir que muevas el culo de la silla. Toma decisiones, ejecuta, mide resultados, testea de nuevo y luego invierte en ponerlo en marcha a escala.

Todo ello con pruebas de ensayo y error = ensayo y ‘no acierto’

Hay gente que te mirará por encima. Otros que harán comentarios más afilados que un cuchillo jamonero en Navidad.

Depende del punto de partida es mucho más difícil arriesgar y probar.  Lo importante es tener en cuenta el prueba y error de acuerdo a tu contexto y circunstancias ya que el dinero no es infinito.

También de la flexibilidad en los cambios de tu negocio. No por copiar startups norteamericanas en España (y con muchos remilgos), seremos motores del emprendimiento en la UE.

Tendemos a ver nuestra realidad peor de lo que es y a idealizar al vecino.

Hay que equivocarse rápido y a bajo costo. Con la capacidad para encajar el error y sobreponerse. Corregir y atreverse.

No es innovar, pero dentro de poco haré publicidad en LinkedIn. Iré probando con presupuestos pequeños viendo qué anuncios funcionan mejor, centraré el tiro en la audiencia que más me interesa, directivos y altos cargos en las principales ciudades. Y luego con los resultados, invertiré más en los que mejor hayan funcionado.

Pues así con todo.

Algunos dirán que es tirar el dinero o dárselo a otros. Yo de primeras haré unas pruebas y ya te contaré cómo ha funcionado. Tanto para bien como para mal.

Olvídate del “ya lo sabía” cuando te equivocas o el “yo también lo había pensado” o qué suerte” cuando aciertas.

De los errores se aprende y mucho, pero hay que cometerlos primero y para cometer errores has de intentar hacer cosas… Aprende de los errores propios y de los demás.

Quien no se haya equivocado nunca, que levante la mano o tire la primera piedra.

No hace falta que sea el menhir de Obelix.

La vida y los negocios es un constante non-stop.

Entiende que en la empresa “del dicho al hecho hay mucho trecho”.

Y tú, ¿cómo gestionas el proceso de ensayo y error? 

¿Lo fomentas en tu empresa o en tu trabajo? 

Si lideras equipos, ¿les animas a probar nuevas ideas y a no temer equivocarse?

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