Lo leo gracias a mi lector y amigo, José Gfaell, que lo envía por X. Lo podéis ver entero en este enlace: Objetivos turbios y fraudulentos, o cuando menos descabellados y estrafalarios.
Resulta que el amigo Elon Musk ya ha empezado a husmear por los entresijos del Gobierno americano y ha descubierto que la agencia USAID de ayuda al desarrollo de las naciones más pobres, se ha dedicado durante años a tirar el dinero donde le ha dado la gana.
Bueno, me he dejado alguno, os recomiendo el X de José para revisar la lista al completo.
Lo que está claro es que, además de USAID, el democrático EE.UU. tiene mucho que ocultar.
Elon tiene por delante un trabajo que le puede costar la vida.
Y no precisamente por lo intenso sino por la cantidad de barro que va a desatar.

Elon está empezando a hacer- muchos dicen que ilegalmente– lo que hizo en Twitter cuando lo compró y dejó en la calle al 80% de su plantilla.
Curiosamente, la plataforma siguió como si nada.
Una demostración clara de lo que le pasa a las organizaciones con el tiempo.
Hay que limpiarlas.
En fin, mal de muchos, consuelo de tontos.

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