Sensores en mi cerebro … No, por favor.

Controlar dispositivos externos mediante sensores en mi cerebro y el pensamiento no es sólo un avance científico impresionante, sino también un tema que despierta tanto fascinación como controversia.

Este tipo de interacción cerebro-máquina, que podría cambiar nuestra forma de vivir y comunicarnos, es un tema que es muy probable ya te esté haciendo reflexionar.

Elon Musk lo ha vuelto a hacer.

Ahora ya tiene un humano -al menos eso dicen- que se ha implantado un chip en el cerebro.

Un chip de su empresa claro.

  • ¿Para qué?

Para poder dar instrucciones desde nuestro cerebro a muchos sensores externos que “entenderán” la telepatía que esto significa.

Llego a casa y pienso en encender las luces.

¡Voila!

Mi cerebro emite una señal y los sensores de mi sistema eléctrico/electrónico, responden haciendo lo que les he “dicho”.

Bueno, “decir”, quizás lo más aproximado sea “emitir” una onda cerebral que lleva el mandato.

¡Mola!

Pero, la verdad, yo esperaré a que los implantes sean biológicos, se puedan fijar en la piel y no tengan nada de invasivos.

Pero sí, enviar órdenes desde mi cerebro me molaría.

De todas maneras, estamos hablando de las primeras pruebas con Neuralink.

Todavía no hay sensores que “entiendan” sus mensajes, ni plataformas que puedan gestionarlo, pero, tratándose de Elon… Para mí, aunque este tipo de implantes puedan estar justificados en casos concretos. El mismo Elon habla de lo que hubiera sido para Stephen Hawking.

Hubiera podido “pensar” y hacer que su máquina de escribir le entendiera y que pudiéramos haber conseguido hasta el final, estrujar su brillante cerebro.

Lo que estoy convencido es que, muy pronto habrá implantes biológicos que tendrán que ser “pegados” sobre la piel, y nos permitirán hablar en cualquier idioma o resolver problemas matemáticos complejos.

Imagina las aplicaciones, desde ayudar a personas con discapacidades hasta potenciar nuestras capacidades cognitivas de maneras inimaginables.

Mientras seguimos especulando y Musk continúa innovando, una cosa es segura: el mañana nos espera con cambios sorprendentes.

Pues eso os cuento…

Mañana más.

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