Te lo recomiendo, cómpralo -y leélo claro- el libro de Ana Ibáñez, “Sorprende a tu mente: Entrena tu cerebro y descubre el poder de transformar tu vida”
Se lo debo a mi amigo Nicolás Luca de Tena, por haberme invitado a un taller que llevó a cabo Ana.
Me encantó y he comprado su libro.
Lo leí y me pareció una obra imprescindible para cualquier atareado/a ejecutivo/a.
El poder de nuestras vibraciones para cambiarnos y cambiar nuestro entorno de manera práctica y fácil de entender.

Me llama la atención que su vida se encarriló a los 15 años en una clase de ciencias.
Ana, además de Neurocientífica, es Licenciada en Ciencias Químicas y piloto de helicóptero, algo a lo que llegó por su fascinación y miedo a volar.
Cada día estoy más convencido de que nos debemos dejar ayudar.
Tengo una demostración directa con el golf.
El otro día, después de un par de años sin dejarme asesorar por un experto profesor, tomé una clase de media hora.
Sí, media hora.
Al día siguiente, cuando salí al campo, noté una fuerza nueva y jugué mejor que había jugado en meses.
Lo veo también conmigo en mis clientes.
A veces es sólo una pequeña corrección -el equivalente en golf, a que te diga que debes subir el palo más lentamente- tienes que dejar de pensar que no te lo mereces y convencerte de que estás entregando más de lo que prometes a tu cliente.
Sencillo de ver desde fuera con la mente inquieta de alguien como yo.
Imposible de notar cuando el día a día te ahoga.

¿Cuál es el poder de nuestras vibraciones?
¿Por qué no nos dejamos ayudar?
¿El coste?
Como en la pequeña corrección del Golf, basta que entiendas un problema y lo resuelvas para que amortices rápidamente la inversión.
A veces la diferencia para duplicar nuestros beneficios es… un cambio de sujeción del palo.
Perdón, del margen.
De la orientación al cliente.
Del modelo de negocio.
¿Quién sabe lo que te estás perdiendo?
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