Pedro Moreno de Iberext y su planificación del éxito

Se trata ya de un buen amigo. He comido ya dos veces su famoso asado anual de cordero… para chuparse los dedos.

Se llama Pedro Moreno, y es el patriarca de una nueva saga de empresas familiares, de las que tenemos demasiado pocas en España.

Pedro es lector de este correo diario, cosa que le agradezco sobremanera.

Recientemente, durante ese asado increíble, tuve la oportunidad de hablar con él sobre sus orígenes y cómo construyó Iberext, la empresa líder del mercado español en el sector antiincendios.

Pedro tuvo la oportunidad de trabajar en su juventud —ganando mucho dinero— en una empresa americana de ventas multinivel que, si algo tiene, es la capacidad de generar ventas de manera organizada y segura.

Allí aprendió la importancia del trato al empleado, de manejar objetivos, de premiar resultados, de entusiasmar a sus vendedores…

Y en algún momento, se decidió a campar por sus respetos y emprendió.

Aplicó todo lo que había aprendido con los americanos… y mejoró algunos de sus procesos.

Me mostró su guía.

¿Guía?

Sí, una hoja de papel. Yo creía que era una hoja de cálculo, pero no: una simple hoja de papel.

¿Una hoja de papel para dirigir su nueva empresa?

Pues sí.

La utiliza hasta hoy, ya alejado del día a día, que ahora llevan sus hijos.

—Bueno, bueno… cuenta, ¿qué contiene la dichosa hoja?

Se divide en metas personales y metas de empresa. 

Incluye un listado de prioridades, un registro anual de lo conseguido y lo pendiente, el listado de metas logradas y un seguimiento mensual de todo ello.

Parece sencillo.

No lo es.

Pocas empresas lo tienen tan claro. 

Y sus directivos —ahora sus hijos, como nueva generación— han sido educados en un ambiente de competitividad sana, en el que el buen ambiente se palpa nada más entrar.

Es una empresa alegre, con empleados alegres. 

Convencidos de que hacen un trabajo que está bien pagado, en donde la empresa les cuida y les exige… pero da ejemplo y premia a todos los que lo merecen.

Todos cuentan.

Pedro ha construido su empresa ideal.

Tiene hijos y empleados comprometidos.

Miran a largo plazo, pero sin descuidar la cuenta de resultados del mes.

Si tuviéramos muchas empresas como ésta… otro gallo nos cantaría.

——-

¿Y tú?

¿Qué te hace pensar este relato?

¿Qué puedes aplicar en tu propia empresa?

Lo imposible es posible si todos empujan en la misma dirección, con entusiasmo.

—¿Cómo se construye?

Dando ejemplo.

Lo siento, no funciona de otra forma.

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