Belén, burro, árbol y luces

Miércoles, mitad de semana. Pasó el puente y parece que esta semana se va haciendo más larga.

Por las tardes te entretienes pensando en comilonas de fin de semana, fiestas de empresa o decorar tu salón en tonos navideños.

Tu cabeza no parece estar donde tiene que estar.

Muchos ya han puesto el árbol lleno de luces, el Belén y resto de adornos.

Otros esperarán a que se acerque la fecha para ir engalanando la casa.

Hoy no vengo a darte lecciones decorativas. Simplemente un consejo para estos días o para el resto de estrategias que vayas a hacer con tu vida o en tu empresa.

Esta semana, ya le he pedido a un amigo que me vaya preparando la felicitación de navidad de mi empresa.

Muchos pensarán que es demasiado pronto.

Que aún quedan semanas hasta que el buzón de email y whatsapp se nos llenen de bonitos deseos y prosperidad con unas felices fiestas.

Yo prefiero adelantarme.

25 de diciembre ¡Fun, Fun, Fun!

Se lo voy pidiendo y, en cuanto la tenga, ya decido el momento justo para enviarla. Seré yo el que tenga la sartén por el mango y me evito sustos de última hora, contratiempos o retrasos.

Te recomiendo leer mi historia de cómo me invitaron a una cena de navidad en Octubre. ¡Sí, tres meses antes!.

Imagínate que la mando en enero. No tendría sentido.

¿Y si la voy preparando antes?

Seguro que puedo ir perfilando mejor el diseño o cómo quiero que quede.

Pero si me espero al mismo día, puede que el resultado no sea el más satisfactorio.

Ya estamos a 20 días de dar carpetazo a este año y empezar el siguiente.

Se ha pasado volando.

Lo que me lleva a pensar… 

¿Qué tiene más de importante un 8 de enero que un 11 de diciembre cuando se trata de actuar y hacer lo que tienes que hacer para conseguir lo que quieres?

Imagino tu respuesta.

No.

Frío, frío…

Esperar porque piensas que ahora no es el momento sólo es un síntoma más de procrastinación.

Y lo que suele pasar es que cuando llegue el día que crees que será el adecuado…

Aparecerá una nueva excusa, pensamiento u obstáculo que te frene de nuevo.

Lo mismo que pasa con una simple felicitación, pasa en tu negocio.

Lo vas dejando, lo vas dejando.

Y cuando llega el día ya es tarde.

Siguiendo con el ejemplo, aún no es el momento de ir felicitando las navidades y enviar mis mejores deseos,

Pero tampoco seré el último o un correo más de los cientos que recibirás en un par de semanas todos iguales de tal o cual empresa, una cartita del presidente o unas bolas luminosas con el color de su negocio hecho en power point.

Porque eso me hace ir por delante de los rezagados.

Lo que parece de cajón o Perogrullo,

Tú deberías hacer lo mismo.

Tanto si eres autónomo o trabajas in house, con empresas, freelances o agencias…. No esperes a 2025 para ponerles a trabajar.

Siempre lo digo: el coste de la inacción puede ser más caro que atreverte a hacer lo que debes hacer, pero no te animas.

A buen entendedor, pocas palabras bastan.

P.D.1: No diré el día, pero tú también recibirás mi felicitación.

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