Deja de estrujarte los sesos

Ayer noche estaba en el baño lavándome los dientes antes de ponerme el pijama.

Algo innegociable antes de irme a dormir.

Entiendo que te dan igual mis rutinas diarias, pero la lección que puedes encontrar en un hecho tan simple te servirá para tu negocio.

Cogí el cepillo y el bote de pasta de dientes,

¡Cáspitas!

El Colgate estaba en las últimas de Filipinas.

El domingo iba a ir a comprar un dentífrico, pero me surgió un evento y hasta hoy que vaya, lo he ido dejando y me encuentro aquí enrollando desde abajo para estrujarlo al máximo.

A corto plazo, pues sí, tendré para lavarme los dientes.

¿Y mañana?

A lo mejor cortando con tijeras puedo rascar para otro día.

Pero esa no es la mejor opción.

Si eres de los que apura el bote de kétchup y al final acabas tirando de los sobres del McDonald’s junto a la cáscara de limón en el frigorífico.

De los que llena la bolsa de basura hasta que no entra ni una tapa de yogur.

De los que rellena el bote de champú con agua.

De los que tienen que borrar archivos de su ordenador porque no les queda más espacio en el disco duro.

Si tienes la batería del móvil al 2% esperando a llegar a casa para cargarlo.

Si esperas a entrar en reserva para pasarte por una gasolinera.

Algo falla en todo esto.

Me gustó un término que usó Nacho Mühlenberg.

FINCIPIO.

Es esa mezcla entre el final y el principio. Ese instante donde lo viejo y lo nuevo se encuentran.

La línea entre finales y principios es tan fina que, muchas veces, ni la vemos. 

Pero ahí está. 

Y en ese punto ocurre la magia y el movimiento. 

También el miedo, la incertidumbre, la ilusión, la expansión… 

Pero sobre todo, la oportunidad.

Si eres de los que en tu empresa te estrujas los sesos.

Tratas de rascar de donde no hay.

Los números y ventas no dan para más.

Miras hasta el último euro que entra y sale de tu negocio.

Si, en lugar de preocuparte por lo importante, continuas apurando lo que tienes en lugar de buscar nuevas vías.

Te recomiendo que le des una vuelta.

Y si tienes presupuesto, entonces una sesión de Discovery o ImpulCEO te saldrá rentable.

Dejarás de apretar la pasta de dientes con las uñas.

Ahora sí que exprimirás al máximo el potencial de tus servicios.

Ojito a todo eso, eh.

Un negocio siempre necesita una inversión.

Y crecerás en la medida en la que inviertes.

Todos los proyectos que crecen y hacen dinero tienen inversión detrás.

Esto te parecerá una obviedad.

¿Cuántos negocios acaban en nada por simple inercia?

No se mueven, no implementan, no tratan de escalar.

Quieren sobrevivir y vender lo justo para durar un mes más.

Para que tú no seas uno de ellos.

Dos opciones.

1. DISCOVERY 

2. IMPULCEO

Cuanto más esperes, más chapuzas, parches y más tiempo en corregirlo.

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