Como usuario de Waze, estos temas siempre me han interesado.
Hoy en manos de Google, claro.
Estamos acostumbrados a que los mapas y la conectividad dependan de gigantes como Google o Apple.
Pero hay un modelo emergente que quiere darle la vuelta: las redes físicas descentralizadas (DePIN, por sus siglas en inglés).
La idea es simple:
En lugar de que una gran corporación capture todos los datos, son los propios usuarios quienes aportan información del mundo real —y reciben incentivos por hacerlo.

Por ejemplo:
- Hivemapper: Los conductores instalan una dashcam (cámara instalada en parabrisas del coche) y, mientras circulan, generan un mapa global que compite con Google Maps o Street View. A cambio, reciben tokens como recompensa.
- Helium Mobile: Los usuarios despliegan pequeños hotspots -zona que proporciona acceso a una red, normalmente Internet, a través de una conexión inalámbrica- que amplían cobertura de red móvil y reciben incentivos por el tráfico que cursan.
El ángulo es poderoso:
¿Y si la próxima infraestructura crítica —mapas, telecomunicaciones, logística— no la construye una empresa, sino una comunidad distribuida de miles de participantes?

¿Cuáles son las ventajas de DePIN?
- 1. Coste compartido: cada usuario aporta un pequeño fragmento de datos o infraestructura.
- 2. Velocidad de despliegue: crece donde la gente lo necesita, no donde lo planifica una oficina central.
- 3. Incentivos alineados: cuanto más participas, más valor generas… y más recibes.
La gran pregunta es si este modelo puede realmente escalar y competir con los gigantes, pero lo que ya demuestra es que la infraestructura del siglo XXI puede nacer de abajo arriba, y que quizá la próxima vez que uses un mapa, este haya sido construido por miles de personas como tú.
Los modelos de negocio de abajo arriba empiezan a ser parte de los negocios del Siglo XXI y hay que seguirlos.
Te pueden dar ideas.
Sí, incluso para tu PYME.
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