Ayer, paseando cerca de casa, me saltó una chispa en la cabeza y tuve que escribirlo…
Siempre os digo lo mismo: estamos en pleno siglo XXI… pero todavía hoy, muchos negocios siguen funcionando con mentalidad del siglo pasado.
Arrastramos estructuras, procesos y formas de pensar que hoy ya no tienen sentido.
Y, sin embargo, en medio de ese panorama aparecen oportunidades enormes para quien se atreve a mirar de otra forma.
Una de ellas, quizás la más potente, es la nueva ola de disfrutar en vez de poseer.

Piensa un momento:
Una empresa como Airbnb es el líder mundial del alojamiento sin poseer ni uno solo de ellos y, lo que lo hace más interesante, vale más en bolsa que cualquier cadena hotelera con miles de hoteles en todo el mundo.
Lo mismo sucede con Uber, el mayor proveedor de transporte personal sin tener un solo coche.
Estos son modelos de negocio del Siglo XXI en estado puro.
Muchos mercados físicos están siendo amenazados por mercados digitales de nuevo cuño que, basados en tecnología, consiguen mayor eficiencia y pueden competir con menores márgenes.
El secreto es que han sabido mirar.
Han entendido que cada vez que un cliente se frustra con el resultado de una compra o el trato con un proveedor, es porque existe otra forma de hacerlo aplicando tecnologías del siglo XXI, reinventando un espacio, un servicio, un producto…
Estos modelos triunfan porque apuntan a un entorno de crecimiento con clientes deseosos de nuevos productos y servicios.
Se convierten en el líder de un nuevo sector, a ser posible inventado por ellos mismos.

A menudo me gusta decir que, si una empresa es muy innovadora, mejor que haya sido creada por personas muy jóvenes, entre otras cosas porque, como todavía no saben que algo es “imposible”… van y lo consiguen.
Pero la verdad es que se puede emprender a cualquier edad.
Lo único imprescindible es sentir pasión por resolver un problema real.
Así que, amigo lector, si tienes alma de emprendedor, sólo tienes que mirar a tu alrededor.
Las oportunidades están por todas partes.
Vivimos en un momento en el que muchos sectores siguen funcionando con reglas antiguas… y eso deja espacio para quienes se atreven a reinventarlos.
Estamos sólo empezando.
Muchos mercados siguen anclados en el pasado.
TODO ESTÁ POR INVENTARSE
Sé inventor.
No te quedes sólo mirando desde el público.
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