Y tú dirás, ¿te has convertido en Spiderman? o te saldrá la cancioncilla “Te pique lo que te pique… ponte After Bite”
No, no voy a eso.
Ayer por la mañana, según me levanto de la cama y me voy a lavar los dientes, me miro al espejo y zasca.
Una especie de picadura o mordisco en todo el cuello.
Ya no tengo edad para tener acné, así que lo miro más de cerca, y tiene toda la pinta.
Me ha picado una araña.

Después de que se levantara mi mujer y subiéramos las persianas, me puse a indagar a ver si había rastro del infame arácnido.
Cogí el spray de Raid como si fuera un pistolero del oeste.
Creo que como haríamos cualquiera, me puse a mirar al techo, sacando la vista de águila para ver si había los hilos de sus telas por alguna esquina.
Mi gozo en un pozo.
No había rastro.
Como no me iba a poner a fumigar toda la habitación, sólo le dí un par de flus flus por los esquinazos y guardé el bote.
Hasta aquí una historia normal y corriente sin mucho misterio.
La cosa está en que a media mañana, al descuido, estaba escribiendo en el ordenador y qué apareció delante de mis ojos… una odiosa arañita o arañón, porque tenía el culo gordo entre el post-it y el bote de los bolis.
No la perdí de vista, cogí un papel que tenía a mano y catapúm, ¡zurriagazo!
Ya estuve despistado un buen rato buscando de dónde había salido o si tenía más amigas que la acompañasen.
No me alargo que esto no es un documental de La 2 con el título ‘Killer spider. Me ha picado una araña‘.

A donde quiero ir, para unirlo cuando hablo de temas de negocios, es que nunca sabes de dónde te vienen cosas inesperadas en tu empresa.
Tendemos a pensar en pequeñito.
Crees que tienes todo controlado pero el siguiente contratiempo está donde menos te lo esperas.
Tú creías que tenías controlada a tu competencia mirando al techo buscando esa araña, y te aparece de un rincón de la nada delante de tus ojos.
Tienes tu insecticida preparado y con el dedo en el gatillo, pero no tienes ni idea de hacia dónde tienes que disparar.
Y cuando creías que tenías vigilada la araña, de pronto aparece un ‘mosquito trompetista’ que no sabes cómo ha atravesado la mosquitera y, al final, acaba dándote la noche musical pensando en qué momento va a hincarte el picotazo.
Y hablando de bichos enanos, si no quieres que te chupen la sangre, estate atento a todas esas hormigas, arañas, cucarachas, pececillos de plata, chinches, pulgas,…
¿Te ha entrado un cosquilleo o picorcillo?.
Pues eso es lo que te tiene que entrar pero con tu negocio.
Un escalofrío para que te prepares antes del picozón.
Con una sesión mañanera de Discovery.
¡No tendrás que ponerte Goibi ni Relec!

Otros artículos relacionados:








0 comentarios