Luis Álvarez, buen amigo, lector de estos correos y autor del libro -muy recomendado- El CEO 3D.
Lo expresa bien claro…
Él sólo quiere reuniones para resolver, nunca para hablar de problemas.
He visto morir más ideas en reuniones que en cualquier otro sitio.
Y casi nunca por falta de calidad.
Las ideas se apagan por otras razones:
- La política interna: alguien con más rango decide que no es el momento.
- El miedo al ridículo: nadie se atreve a apoyar algo diferente.
- El ruido de demasiadas voces: lo urgente tapa lo importante.
El resultado:
una idea brillante acaba olvidada en una libreta o enterrada en un acta.

Con los años he aprendido que, si quieres que una buena idea sobreviva a una reunión, necesitas tres cosas:
1. Prepararla fuera de la sala.
Habla antes con las personas clave, genera pequeños aliados y escucha sus objeciones.
Una reunión no es para improvisar, es para validar.
2. Montarla como una historia, no como un PowerPoint.
La emoción conecta más que los datos sueltos.
Si la gente siente la idea, la recordará.
3. Dar el primer paso tú mismo.
No esperes consenso inmediato.
Ofrece una prueba piloto, un test, un “déjame probarlo y vemos”.
A veces, la acción es el mejor argumento.

Una reunión puede ser un cementerio de ideas o un trampolín.
La diferencia está en cómo llegas y en lo que haces después.
La próxima vez que tengas una gran idea, no la lleves desnuda a una mesa llena de cuchillos.
Dale armadura antes de entrar.
Y como dice Luis, no dejes que vengan a las reuniones a quejarse.
Tienen que venir todos con propuestas potentes y dejar la quejas antes de entrar.
¡Ah! Y fija el tiempo de antemano.
Nunca lo rebases.
Ya he contado alguna vez como lo hace Jeff Bezos.
¿No lo has leído?
Pues aquí te lo dejo: El arte de las reuniones productivas, así lo hace Jeff Bezos
Y el libro que deberías leer: “El CEO 3D” – Luis Álvarez Satorre


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