¿Puede una ONG ser una empresa?

¿Puede una ONG ser una empresa? No, desde el punto de vista societario, pero sí debería regirse como una.

Una buena empresa, claro.

¿A qué me refiero?

A asumir conceptos empresariales como la eficacia y la efectividad en lo que hacen.

Su objetivo no es el beneficio como en una empresa, pero deben aspirar a tenerlo para reinvertirlo en la mejora de sus objetivos sociales.

A mayor dinero libre, mejores ayudas.

No había tenido experiencia anterior con ONGs, pero ahora, con mi experiencia con Valentia, una gran ONG de Huesca dedicada a mejorar el mundo de la discapacidad, he aprendido mucho.

Se trata de una organización con criterios empresariales, un comité de dirección que funciona y crecimiento incremental de sus recursos económicos y humanos.

No es habitual en ese ámbito.

En muchos casos sobra el dinero público y se usa mal.

Nadie quiere disminuir ayudas a discapacitados, pero se deberían gestionar bien todos los recursos.

Me consta que Valentia lo hace.

——————————–

Aquí te dejo el vídeo de la entrevista que le hice a Sara Comenge – Directora ONG Valentia:

Hemos intentado aprender también de las empresas privadas que lo hacen bien y que saben aportar valor en su negocio para trasladarlo a nuestra organización

Deberíamos estudiar cómo se usan los fondos que reciben las ONGs.

  • ¿Qué porcentaje se destina al personal?
  • ¿Cuánto dinero se invierte en proyectos sociales?
  • ¿Qué impacto tienen en su público objetivo?

Eso mismo deberíamos poder hacer con todos los organismos oficiales y empresas públicas.

Mientras vigilamos las empresas, se nos va el dinero en ámbitos incontrolables de las acciones del gobierno que, a pesar de los interventores, siguen dejando flecos de corrupción e ineficacia.

El dinero público viene de nuestros bolsillos.

Deberíamos ser más críticos con su uso.

Otro ámbito en el que estoy trabajando ahora para otra empresa, es en el de la captación de fondos para ONGs.

Muchas de ellas, cubiertas por el dinero que les llega de Gobiernos regionales, centrales y de Europa, se olvidan de captar financiación regular de patronos que contribuyan de manera periódica a sus fines.

A lo mejor te acuerdas de la ONG que creó Félix Rodríguez de la Fuente

¡Ya no existe!

Sobrevivió muchos años con ayudas públicas, pero éstas dejaron de llegar.

Tuvieron que parar, a pesar del gran valor que tenía por su fundador.

Menudo rollo te he dado.

Es que me apetecía.

¿El rollo?

No, el contártelo. 

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