Estoy leyendo la historia de NVIDIA “The Thinking Machine” y de su fundador y CEO, Jen-Hsun Huang y de sus momentos construyendo lo que, ya hoy, es la empresa más valiosa a nivel mundial.
Es fascinante cómo, primero despacio y de manera acelerada luego, se ha convertido en uno de los hombres más ricos del mundo y el que más poder tiene.
La asignación de los recursos finitos de los chips que fabrica NVIDIA hace que colosos como Larry Elison o Jeff Bezos, tengan que sentarse a desayunar con Huang para llorarle que les proporcione más de sus chips que a la competencia.

¿Te recomiendo el libro?
A mí me ha gustado, pero soy un poco friki.
Pero la razón por la que te hable de él, es por el poder que ha desatado su software que, junto a sus chips, crean superordenadores que pronto harán realidad muchas de las cosas que sólo podíamos soñar hace unos años.
¿Cómo?
Por ejemplo, crear réplicas de uno mismo que sean tan realistas que nadie puede ver la diferencia con el original.
25.000 rodolfoscarpintieres iguales, capaces de desplegarse por todo el mundo y funcionar al unísono y desacoplados.
¿Te lo imaginas?
- Oye, Rodolfo queremos que vengas a darnos una de esas charlas que das tú, que tanto gustan, ¿Cuánto nos costaría?
En persona, 50.000 euros, a través de un avatar que nadie sabrá que no es real, 4.000.
- ¿Pero seguro qué no se nota que no eres tú?
Lo tengo garantizado por Deloitte que me lo ha contratado para usarlo internamente y llega a tener más de 300 presentaciones en un mismo día.
Todos creen que estoy allí, con ellos.
En realidad, ni me entero de dónde está teniendo lugar “mi charla”.
Nadie se da cuenta.
He llegado a tener presentaciones el mismo día… 5.435, todas creyendo que estaba allí presente con ellos.
Y yo sin enterarme.

- Pero bueno, no podrás hacer lo que haces siempre de contestar preguntas del público.
¿Por qué no?
Por supuesto, mi avatar se comporta exactamente como yo, en realidad es más yo que yo, si me permites expresarlo así.
Se comporta mejor que yo porque, usando mi lógica, se expresa mejor y con más exactitud.
No comete errores que yo sí puedo cometer a veces.
- Bueno y eso ¿cómo funciona?
Pues tengo una agencia de representación en cada continente, vendiendo mis actuaciones en público en su área y en los idiomas que quieran.
- ¿Pero tú sólo hablas 5 idiomas?
Ah eso es otra ventaja, mis avatares hablan, de media, 120 idiomas con mi misma voz y expresión facial adaptada al mismo.
- ¿Es decir, que te contratan los japoneses y tu avatar les habla en japonés?
Así es.
- Pero ¿no prefieren al original?
Sí, pero es muy caro, de hecho, es tan caro para que no me lo pidan y se conformen con el avatar de su idioma.
Bueno, ahora tengo que saber como cotizo los ingresos de los 5 continentes.
Pero eso, ¡otro día!

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