El error de obsesionarse con la competencia en lugar del cliente

Muchos emprendedores dedican más tiempo a estudiar a sus rivales que a escuchar a sus clientes.

Y ése es un error estratégico que puede costarles el negocio.

La competencia siempre estará ahí: sacando productos, copiando ideas o bajando precios.

Si tu energía se centra en reaccionar a cada movimiento suyo, terminas jugando un partido que no es tuyo.

¿Qué pasa cuando miras demasiado a los rivales? ¿El error de obsesionarse con la competencia?

1. Pierdes el foco en lo que importa.

En lugar de mejorar tu propuesta, intentas imitar o contrarrestar la de otro. Eso te convierte en seguidor, no en líder.

2. Te olvidas del cliente real.

El que paga tus facturas no es tu competidor, es tu cliente. Y, mientras tú analizas la estrategia de la empresa de al lado, él está esperando que resuelvas mejor sus problemas.

3. Caen tus márgenes.

La guerra de precios es el recurso de quienes sólo piensan en ganarle al vecino. Si no tienes diferenciación real, la única forma de competir es bajar tarifas… y ahí todos pierden.

4. Matas la innovación.

Mirar de reojo al competidor te mantiene en su órbita. Innovar exige salir de ese círculo y atreverte a diseñar soluciones que aún no existen.

¿Dónde debería estar tu obsesión?

En conocer de verdad a tus clientes:

  • Qué necesitan, qué les duele, qué les entusiasma.
  • En escuchar sus conversaciones, no solo sus compras.
  • En sorprenderlos con mejoras que ellos mismos no habían pedido, pero agradecen cuando las reciben.

La competencia marca el ritmo de los mediocres.

Los líderes lo marcan escuchando a su cliente y creando valor que nadie más se atreve a dar.

En definitiva: tu futuro no lo decide lo que haga tu rival, sino lo que decidan tus clientes.

Y si ellos están contigo, da igual quién más juegue en la pista.

En realidad, los negocios del Siglo XXI, con márgenes superiores se consiguen reinventando el espacio.

​Se puede hacer de muchas formas:

  • ✔ Por aplicar nueva tecnología.
  • ✔ Por cambiar el modelo de entrega.
  • ✔ Por mejorar las prestaciones y subir los precios.
  • ✔ Por reinventar la distribución.

Copiar a la competencia no es la buena.

Competir en precio tampoco.

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