Durante una etapa de mi vida fui director general de una empresa alemana que tenía una patente muy rentable: las regletas de inserción para telefonía.
¿No sabes lo que son?
Esa especie de pinzas que unen los cables telefónicos.
En cualquier caso.
Vivieron muy bien de su patente durante casi 20 años.
En cuanto dejó de ser válida, los coreanos se les subieron a la chepa.
¿Cómo?
Sacaron regletas de menor calidad, pero suficientemente buenas.
Y a una décima parte del precio.

Una historia parecida… en casa
Hoy mi mujer me ha recordado este caso, en otro entorno.
Resulta que le encanta pintar. Lo hace muy bien.
Pues la semana pasada llevó a su clase una cinta auto adhesiva –no sé si se dice así– y la profesora se quedó encantada, mucho mejor que la usaban normalmente -comprada en España y no sé de qué procedencia- porque sujetaba mejor el cuadro y tenía un mejor precio.
¿Mejor?
- La cinta habitual (comprada en España) cuesta 9 Euros por 13 metros.
- La que compró mi mujer, en Temu…0,60 Euros por 20 metros.

¿Para qué os cuento estas tristezas?
Para que controléis lo que se vende en Temu.
Si no lo conoces, Temu es el equivalente chino de Amazon, con precios que no sé de dónde los sacan y ganan dinero.
Fijaros en un negocio rápido.
Localizo a todas las tiendas en España que venden la cinta a 9 Euros y les propongo una que les vendo a 1,5 Euros por 20 metros en vez de 13.
Negocio redondo para ellos y para nosotros.
Bueno, pero eso es un negocio de oportunidad.
Sí, pero si tengo una oportunidad como esta cada día, ¿cuántos negocios puedo plantearme en un año?
Lo que te quiero decir es que los negocios tradicionales del Siglo XX se están yendo al garete a diario.
Y que las PYMES que siguen ancladas en ese modelo… lo van a pasar muy mal.
Se trata de mirar distinto, pensar rápido y actuar con decisión.
Innovar ya no es opcional.
Es el único camino.
Y si al leerme se te enciende una idea… hazle caso.
Pruébala.
Y coméntamela.

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