Con una mano delante y otra detrás

Ayer estuve hablando con un amigo y, entre los diferentes temas que tratamos, sacó a relucir en la conversación a uno de sus hijos. Hoy lo traigo en la news, para hacerte reflexionar de cómo las cosas pueden cambiar en un visto y no visto.

Hasta hace unos meses su vida iba sobre ruedas. De pronto, una noticia le ha dado un vuelco de la noche a la mañana. Nada preocupante ni de salud, pero sí de esa presión que te hace perder el pelo o de vez en cuando tomarte una tila.

Al chico se le han empezado a acumular muchos asuntos. No de ésos que se solventan en un abrir y cerrar los ojos.

El caso es que su hijo va a tener un bebé en pocos meses, hasta ahí todo bien.

Vive de alquiler en pleno centro de Madrid desde hace tiempo con su pareja. Un estudio barato de pocos m2 y piensan mudarse a algo más grande.

Todos, antes o después, buscamos tener un salón más grande, jardincito o una plaza de garaje para no tener que dar vueltas cada día.

Oye, nueva casa y nuevo niño, rezando que venga con un pan bajo el brazo.

Con una mano delante y otra detrás hipoteca nueva casa

Por seguir en el contexto de «Con una mano delante y otra detrás»

El embarazo, a falta de un mes y poco, de momento va bien.

Sin embargo, en el tema casa, aunque hay confianza con su casero, éste les ha avisado de que va a venderla y les da de plazo máximo hasta final de abril.

Esperamos que no la venda tan rápido como Isra Bravo la suya (si no conoces su anuncio de cómo vendió su casa en una hora, estás tardando).

Empiezan los sudores.

Se va a pasar de buscar viajes o planes para el fin de semana, a madurar de golpe y convertirse en padre hipotecado.

Ahora están buscando piso deprisa y corriendo.

Por mucho que indagan en Idealista, Fotocasa o inmobiliarias, la oferta no les convence, con unos precios desorbitados y unos intereses, que aunque bajando, siguen por las nubes.

Se les escapa de presupuesto.

No quieren enfangarse ni “hipotecarse” en algo que no puedan permitirse o les exprima el resto de su vida.

Ahora, a marchas forzadas, tienen que acomodarse y hacer números.

O sino en mes y medio estarán de patitas en la calle,

Con una mano delante y otra detrás. Y un carrito de bebé.

Toda esta historia tiene su moraleja enfocada al mundo de los negocios.

Comprar una casa es como montar o dirigir una empresa. Ambos requieren visión, planificación y coraje para dar el gran paso.

Tener un hijo, es asumir que alguien depende completamente de ti. Y aunque no es lo mismo, tiene un cierto símil a los trabajadores que tienes a tu cargo. Familias enteras dependen de que le vaya bien al negocio o perderán su empleo.

La elección de la casa y el barrio adecuado es fundamental.

No se la deja al azar, ya que de esta decisión dependerán los años venideros.

Yo espero que sean muchos y felices.

Esta pareja tendrá que encontrar el equilibrio perfecto entre lo que quieren y lo que pueden pagar. Sellarán un trato casi de por vida, de la que dependerán, ya no dos personas, sino 3 o, si amplían familia, unas cuantas más.

En tu empresa, cuando creías que ya habías alcanzado la cima o todo te va bien, de pronto la vida te sorprende con un giro inesperado.

Todo se puede ir al traste.

Una mala planificación, unos objetivos poco realistas, hacer las cosas a marchas forzadas, parchear los números, lanzar un producto que no lo compran ni en la teletienda, llegar a acuerdos poco rentables…

Todos ellos pueden hacer que tu empresa se vaya a pique.

Hay incertidumbre y miedo.

Como bien dice la expresión castiza: “Toca coger el toro por los cuernos”.

Enfrentarse a la situación sin vacilar.

Cada momento es una lección. Cada desafío, una oportunidad para crecer. Simplemente debes descubrir que somos capaces de más de lo que imaginamos.

No soy vidente. Tampoco tengo un Technocasa o Redpiso. No sé ver el futuro de esta pareja. Ni sé si a ti te irá bien en el trabajo en el que estés ahora.

Lo que sí sé es una cosa: Con mis sesiones de Discovery o consultoría ImpulCEO, nos adelantamos a los problemas actuales o futuros.

Planificamos con tus diferentes departamentos y sacamos el máximo partido a tu empresa.

Este puede ser un gran año para tu negocio. Pero ojo, NO digo que será, digo que puede ser.

DEPENDE DE TI.

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