El mejor negocio suele empezar con una pequeña molestia

Todos soñamos con encontrar una gran oportunidad de negocio.

  • Algo revolucionario.
  • Algo que cambie una industria.
  • Algo de lo que hablen los periódicos.​

Sin embargo, muchas de las empresas tecnológicas que más valor han creado en Europa han empezado resolviendo problemas muchísimo más modestos.

  • Aprobar unas vacaciones.
  • Firmar un contrato.
  • Encontrar una nómina.
  • Saber quién está de baja.

Nada de eso parece especialmente apasionante.

Y, sin embargo, basta con que una pyme tenga cincuenta empleados para que esas pequeñas tareas empiecen a consumir horas, generar errores y provocar más de una discusión.

Ahí es donde nació Factorial.​

La empresa de Barcelona no intentó reinventar los recursos humanos. 

Simplemente, decidió reunir en un mismo lugar todos esos procesos que hasta entonces vivían repartidos entre hojas de cálculo, correos electrónicos y carpetas compartidas.​

Diez años después supera los 16.000 clientes, ha sobrepasado los 100 millones de dólares de ingresos recurrentes anuales y, tras su última ronda de financiación, alcanza una valoración cercana a los 2.500 millones de dólares.

Lo interesante no son las cifras.

Es la estrategia.​

Factorial no vende software de recursos humanos.

Vende tranquilidad operativa.​

Cuando todas las vacaciones, contratos, fichajes, gastos o evaluaciones pasan por el mismo sitio, la herramienta deja de ser una aplicación más.

Se convierte en parte del funcionamiento cotidiano de la empresa.

Y eso, tiene una consecuencia enorme.​

El cliente ya no paga por utilizar un programa.

Paga por no volver al caos anterior.

La Inteligencia Artificial está acelerando todavía más este fenómeno.

Las tareas repetitivas se automatizan, las consultas se resuelven en segundos y los procesos administrativos desaparecen casi sin que nadie los vea. ​

Pero el verdadero valor no está en la IA.

Está en quitar fricción.

Esa es una pregunta que cualquier empresario debería hacerse, tenga o no una empresa tecnológica.

  • ¿Qué pequeña molestia soportan mis clientes todos los días porque creen que “siempre ha sido así”?

A veces buscamos ideas extraordinarias cuando el mejor negocio está escondido en una incomodidad cotidiana que nadie se ha tomado la molestia de resolver.​

Las grandes compañías no siempre nacen solucionando grandes problemas.

Con frecuencia nacen eliminando cientos de pequeñas pérdidas de tiempo que, sumadas, terminan costando una fortuna.​

La innovación no consiste únicamente en inventar cosas nuevas. Muchas veces consiste en hacer desaparecer aquello que nadie cuestionaba porque llevaba demasiado tiempo formando parte de la rutina.

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