Huele a chamusquina. Algo se quema en tu empresa

El fin de semana pasado me dio por innovar, aunque no empresarialmente hablando sino en la cocina.

No soy muy ducho en esto de ponerme el gorro de chef y soy más de ir a mesa puesta o estar de pinche, pero me pasaron una receta, a simple vista fácil de conseguir, y me propuse sacarla adelante.

Todo lo que fue cortar, pelar o decorar lo tenía controlado.

El problema vino después de meter el recipiente de Pyrex con mi obra de arte al horno y me lo dejé más minutos de los necesarios allí metidos calentitos y horneados.

El plato tenía que estar casi una hora de reloj al horno, así que me fui al despacho a leer y responder unos correos.

Me puse la alarma en el móvil, pero no sonó o, si lo hizo, la cancelé sin darme cuenta.

A los minutos apareció mi mujer voz en grito.

“¡Huele a chamusquina!

Algo se está quemando en la cocina”

Efectivamente, el horno estaba a rebosar de humo y no se veía tras el cristal, como cuando se te empañan las gafas al escurrir la pasta.

Fui preparándome manopla en mano para abrir el infierno. ¡Boom! Una humarada salió como si aquello fuera un botafumeiro.

No me alargaré contándote cómo tuve que abrir las ventanas de par en par o perderme, por unos minutos de más, una sabrosa comida hecha con mimo de la que no se salvó ni una mijilla.

Lo que quiero contarte hoy va al hilo de esto.

¿Sabes cuando estás cocinando y empieza a oler a quemado?

Pues a algunos el olor no les llega o tarda en manifestarse hasta que les llega a la pituitaria.

Ya se enteran cuando el fuego empieza a comerse la cocina o la casa.

O como cuando el maíz de la bolsa de palomitas del microondas ya no explota más y al final acaban todas más negras que el carbón.

Por fortuna, lo peor que puede llegar a pasar es que arruines una sartén, una olla o tengas que prepararte deprisa y corriendo cualquier otro plato.

Con las empresas y negocios pasa lo mismo.

Es peor, porque no hay humo ni olores extraños.

Un mes tus ventas caen.

Y te enteras cuando empiezas a sentir que faltan clientes.

Cuando te golpea el bolsillo.

Como todo (o casi todo), cuando empiezan a pasar varios meses, tu negocio puede acabar en un incendio.

Son cosas que pasan.

En especial porque no hay un detector de incendios para avisarte de que tu negocio va cuesta abajo y sin frenos o se está empezando a recalentar.

Esto es como preguntarte qué sartén te conviene más.

Cuando ni siquiera sabes cocinar.

No importa la sartén.

El pescado se te va a quemar igual.

Tratas de ponerte con las manos en la masa, pero ya los números no dan y huele a chamusquina.

Te queda poco tiempo para salvarlo antes de que tu estrategia empiece a estar requemada.

Los problemas se te acumulan y las cosas empiezan a estar complicadas.

Antes de que eso ocurra, aquí tienes 3 bomberos con casi 200 años de experiencia.

No tenemos destreza de cocineros pero sí olfato para hacer crecer tu empresa.

No somos vendehúmos, y nunca mejor dicho.

Pero qué narices… nos va la marcha.

La gente con la que trabajo no alardea de sus triunfos.

Juntos, pero no revueltos.

TRES EN FORMA

El viernes y sábado, 6 y 7 de Junio.

Jesús Alonso Gallo, Néstor Salvador Boichenco y un servidor.

La primera edición en marzo fue un éxito.

Si algo sale bien, repites. Y no hay mayor satisfacción en ello.

Así que en Junio llega el 2º TRES EN FORMA PRESENCIAL.

Arriba todos los detalles.

Siempre se aprende algo nuevo:

El animal con mejor olfato del mundo es el elefante africano. Tiene 1.984 genes receptores olfativos, mientras que los humanos sólo tenemos 396 (cinco veces más y el doble que los perros), lo que le permite detectar olores de forma mucho más precisa y a mayor distancia. Pueden oler el agua a 19 kilómetros de distancia y detectar tormentas a 250 kilómetros.

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