«Sé innegablemente bueno». La frase no es mía.
Es de Tony Robbins.
Busca la excelencia en lo que hagas, ésta sí es mía, aunque probablemente ya la haya dicho alguien antes.
Me refiero a que, si sólo compites con tus competidores, valga la redundancia, estás limitando tus posibilidades.
Piensa en ser bueno no, buenísimo.
Céntrate en dar más de lo que espera el cliente.
Que su experiencia con tu empresa sea óptima.
Orienta todos tus sistemas a hacerle la vida fácil a tus clientes y no está mal empezar por hacérsela muy sencilla a tus propios empleados.
La informática al servicio del negocio.
Que no te digan que no se puede hacer.
Se puede.
Es cuestión de planificarlo bien, ejecutarlo rápido y mantenerlo siempre al día.

Si no conoces en tiempo real tu empresa, algo estás haciendo mal.
¿Qué significa en tiempo real?
Pues que, desde el móvil, puedas en cada momento saber cómo van tus ventas, tus posiciones en el banco, tus líneas de crédito, tu capacidad de endeudamiento, tus flujos de caja…
Es decir, todo.
Si eres una empresa de cierto tamaño, tendrás que estudiar bien los informes que necesitas para que eso sea práctico.
No se trata de que te abrumen con información irrelevante.
Sólo lo que necesitas para saber dónde estás y qué pasa en los próximos días y semanas.
¡Ah! Y que sea transparente para todos.
Un error que se comete con frecuencia es que la información sólo la consuman los jefes.
Si consigues involucrar a toda la plantilla y todos conocen el estado de la empresa, avanzarás mucho más rápido.
¡OJO! Eso requiere un nivel de seguridad que no puedes olvidar.
Pero eso no es excusa.
Sólo un aspecto más de la velocidad de información que debes tener a tu alcance.
Y, sí, se puede.

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