La vida después de las cookies para los marketinianos

Parece que ya ha llegado. Las cookies pasan a ser cosa del pasado.

Los marketinianos se tienen que inventar nuevos formatos para seguir las evoluciones de sus clientes potenciales.

Tienen el reto de cambiar la forma en que comprenden y se relacionan con los consumidores.

El objetivo es claro, preservar la privacidad del individuo, aunque ésta no exista ya. Hacienda tiene más información nuestra que cualquier serie de cookies pueda amontonar.

Pero sí, hay formas diferentes de seguir el tráfico y de geolocalizar al usuario, más o menos certeramente, dependiendo de los permisos que haya dado.

Dos de las empresas con las que trabajo lo hacen.

Tanto Appcelerate como Seeketing utilizan los móviles sin el nombre del usuario, para seguir la pista a cualquier potencial cliente que pase por nuestros centros de control.

Seeketing se basa en una tecnología propietaria -instala unos repetidores propietarios que captan las señales de los usuarios- y están siendo muy utilizados por las ciudades inteligentes para evaluar y seguir los flujos de tráfico personal de turistas y ciudadanos.

El caso de Appcelerate, muy volcada en la publicidad de última milla, está muy orientada al servicio de las agencias de publicidad, y a mejorar y optimizar sus campañas a nivel local.

Appcelerate usa, además de los datos captados directamente, multitud de bases de datos de terceros para mejorar el conocimiento de potenciales clientes.

En cualquier caso, éste es el mensaje.

Si vuestro negocio se basa en las cookies, ya podéis estar pensando en algo mejor para sustituirlo.

Todo cambia.

El marketing también.

Tú debes hacerlo.

Adoptar enfoques que respeten la privacidad del usuario y ofrezcan valor en cada interacción se convertirán en una ventaja esencial.

No es sólo una cuestión técnica, sino se trata de replantear la relación con el cliente y redefinir cómo construir la lealtad en un entorno digital en constante cambio.

El mundo ha cambiado, seguirá cambiando y la adaptación de las especies se aplica también a los negocios:

“No gana el más fuerte, sino el que mejor se adapta”.

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