Don Weinland, periodista de *The Economist* especializado en China, comparte en su último artículo algunos datos muy reveladores.
Empecemos por uno curioso:
“Los ingresos de las empresas estadounidenses en China en 2024 fueron de unos 300.000 millones de dólares, aproximadamente el mismo tamaño que el déficit comercial de EE.UU. con China.”
Weinland explica de la gran tradición que ya tienen las empresas americanas en China y la forma en la que, amparados por sus patentes, han obtenido grandes beneficios del país.
Y añade un matiz interesante: China ha mejorado mucho, en cuanto al respeto a las patentes de este tipo de empresas y es algo que algunos “influencers” chinos indican que podría cambiar dadas las posturas extremas de Trump.

Un influencer chino conocido como Chairman Rabbit lo expresó así:
«EE.UU. posee importantes intereses de propiedad intelectual en China, que no sólo están legalmente protegidos, sino que también constituyen monopolios y generan beneficios excesivos.»
El autor añade que las autoridades «pueden investigar esta situación».
El propio Gobierno chino ha animado en los últimos años a las empresas extranjeras a instalarse allí, garantizando la protección de su tecnología.
De hecho, varias empresas estadounidenses están planificando centros de I+D en China, algo antes imposible.

¿La reflexión?
Estamos ante una guerra comercial con matices muy difíciles de entender si no estás cerca.
Leer la prensa extranjera, sobre todo la que tiene repercusión global como The Economist, te ayuda a entender dónde está cada uno en la mesa negociadora.
¿Y España?
Hoy por hoy, tenemos poca influencia directa en ese tablero global.
Pero podríamos cambiarlo si entendiéramos mejor la fuerza que tenemos como parte de algo mucho más grande: Iberoamérica.
No es solo cuestión de un nombre.
Es cuestión de mentalidad.

España y los países de habla hispana (y portuguesa, con Brasil) forman una comunidad cultural de cientos de millones de personas.
Una comunidad capaz de innovar, emprender y crear valor juntos.
Pero no basta con recordar la historia.
Hay que construir el futuro.
Invertir en educación.
Apostar por la tecnología.
Fomentar redes de colaboración real entre empresas y emprendedores a ambos lados del Atlántico.
Enfrenta el desafío más allá de tus fronteras.
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