No me pises que llevo chanclas… No, no te estoy hablando del grupo de música de los 90. Es lo que me ocurrió ayer andando por el parque.
Iba yo tan tranquilo, cuando de repente alguien me pisó por detrás y mi chancla-sandalia salió volando.
El hombre se disculpó y su cara era un poema.
Estaba cerca de casa, así que le dije que no se preocupara, aunque, hasta llegar, tardé el doble para no poner la planta del pie en el suelo que iba como tapando agujeros en la playa.
No soy muy manitas,
Es como si tuviera dos manos izquierdas.

Mi mujer, que sí es mañosa, no estaba en casa, así que me dio por sacar un bote de CEYS para pegarme la sandalia yo mismo.
Parecía algo fácil porque no estaba roto, sólo se había salido la tira de la suela.
Mala idea.
En lugar de ponerme sobre una mesa o encima de unos periódicos, se me ocurrió la “brillante idea” de hacerlo sobre las piernas. Más concretamente sobre la pierna derecha.
Y encima de unas bermudas que me sientan de fábula.
De pronto, me sonó el móvil que llevaba en el bolsillo izquierdo. Al tratar de sacarlo se me desparramó parte del pegamento sobre el pantalón corto.
Manchurrón con unos hilos finos y un goterón que se iba expandiendo.
Como un niño chico que sabe que la ha liado, me fui rápidamente al baño «sin pensar» a darle un agua y tratar de quitarlo con la uña.
Craso error.
Lo estaba empeorando aún más.

De pronto apareció otra brillante idea en mi cabeza. Le fui a echar detergente que no necesita lavadora y dejarlo en remojo a ver si así se desprendía.
Peor todavía.
Me puse a buscar en Google y de las primeras 5 acciones y remedios ninguna se me habían pasado por la cabeza.
Ya no quise hacer más leña del árbol caído.
Tiene pinta que esos pantalones son para tirar.

Cuando llegó mi mujer, me vio con cara de no haber roto un plato, sentado y leyendo.
Se dio cuenta que estaba el bote de Dixan aún en el baño.
“¿Qué ha ocurrido aquí?
Tras explicarle por encima, me tachó de inútil para arriba.
Sin haber terminado mis excusas, me dio una lección magistral, enumerando casi esos 5 remedios de ‘pe a pa’ como los había leído antes por internet.
Es como si los tuviera interiorizados.
Por si alguna vez te ocurre, te dejo los pasos a seguir:
- Dejar que se seque (nada de meter a remojo).
- Raspar el exceso con un cuchillo sin filo.
- Usar vinagre blanco o acetona (con precaución en prendas de color y primero en una esquina que no se vea) y frotar suavemente.
- Dejar actuar durante unos 15 minutos.
- Lavar la prenda en la lavadora cuando ya no queden residuos.
- Congelar la prenda para que se desprenda más fácilmente.
La experiencia es un grado.

Pues lo mismo con tu empresa.
Nada de actuar a lo loco con lo primero que te venga a la cabeza.
Pon en manos de expertos o personas que ya hayan estado en la misma situación la estrategia de tu negocio.
No te fíes de Google o ChatPGT, pero haz consultas previas sobre cómo solucionar posibles urgencias en tu compañía.
Antes de validar una idea, siéntate un tiempo para valorar si es viable o hay otro camino.
Si te mueves con el corazón o por impulsos, piensa antes y consulta con gente que sepa de esto o se haya movido en temas parecidos.
Hazlo sencillo, hazlo bien, y observa cómo tu empresa se convierte en un referente.

Me gustó mucho lo que leí el otro día de Mago More:
“La excelencia no se alcanza sólo aprendiendo cosas nuevas. La excelencia está muchas veces en lo que ya sabes… pero decides volver a mirar con otros ojos”.
Si crees que ya dominas algo, aquí va mi humilde consejo:
- Vuelve a leerlo.
- Vuelve a verlo.
- Vuelve a escucharlo.
- Y fíjate en los detalles.
Te dejo además la entrevista que le hice hace unos días:
“Si tuviera 6 horas para cortar un árbol, estaría 5 afilando el hacha”

Otros artículos relacionados:








0 comentarios