Job&Talent nació en España en 2009 con una idea bastante lógica.
- Había empresas buscando trabajadores.
- Había personas buscando empleo.
- La tecnología podía conseguir que se encontraran mejor.
Durante años perfeccionaron ese matching.
Llegaron a tener millones de candidatos y miles de empresas utilizando la plataforma.
Pero había un problema.
- Estaban resolviendo solamente una parte del problema.
Encontrar al candidato era útil.
Lo que la empresa necesitaba realmente era tener al trabajador adecuado contratado, gestionado y disponible para trabajar.
Parece una diferencia pequeña.
Vale 1.800 millones de euros de facturación.

En 2016, Job&Talent tomó una decisión bastante salvaje:
Abandonó su antiguo modelo y pasó de ser básicamente una plataforma de empleo a gestionar también selección, contratación, nóminas y buena parte de la administración laboral.
El cambio dolió.
Juan Urdiales ha contado que pasaron de facturar más de 600.000 euros mensuales con el modelo anterior a cero durante la transición.
También tuvieron que reducir aproximadamente un tercio de la plantilla.
Pero habían descubierto algo fundamental.
Su negocio podía estar mucho más cerca del resultado que quería el cliente.
En 2017 ya facturaban cerca de 49 millones.
Y en 2024 alcanzaron los 1.800 millones de euros, en un mercado que además estaba cayendo.
Y la historia no se ha detenido.
Job&Talent está incorporando ahora IA para automatizar selección y gestión de trabajadores y afirma estar consiguiendo mejoras de productividad de hasta un 30% para sus clientes.
Me interesa especialmente esta historia porque los empresarios solemos mirar hacia un sitio cuando queremos crecer: el producto.
Más funcionalidades.
Más tecnología.
Más IA.
Una versión Premium.
Pero existe otra dirección.
Avanzar un paso en el problema del cliente.
- Si vendes software de contabilidad, quizá puedas ayudar a cerrar las cuentas.
- Si proporcionas tecnología logística, quizá puedas asumir parte de la operación.
- Si encuentras candidatos, quizá puedas encargarte de que estén contratados y trabajando.
No siempre tendrá sentido.
Cuanto más resultado asumes, más responsabilidad, operación y riesgo incorporas.

Merece la pena hacerse una pregunta:
¿Dónde termina hoy mi servicio y qué tiene que seguir haciendo el cliente a partir de ahí?
Mira especialmente lo que ocurre justo después.
Porque puede que allí esté escondido tu próximo negocio.
Hay una idea que resume bastante bien esta manera de pensar:
Enamórate del problema, no de la solución
Parece una frase sencilla, pero obliga a cambiar la mirada.
- Si te enamoras de tu solución, dedicarás tus esfuerzos a mejorarla.
- Si te enamoras del problema, empezarás a preguntarte qué más puedes hacer para resolverlo.
Job&Talent comenzó ayudando a las empresas a encontrar candidatos.
Después entendió que el problema continuaba mucho más allá.

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