¿Dónde está el sucesor de mi empresa?

¿Alguna vez has considerado qué pasaría con tu empresa si tú, el líder visionario, ya no estuvieras al mando o no tuvieras un sucesor?

Aunque la idea pueda parecer lejana y poco probable, especialmente cuando estás lleno de energía y en la cúspide de tu carrera, tener un plan de sucesión claro, es crucial para la estabilidad y continuidad de tu negocio.

No es sólo una garantía para tus empleados y cofundadores, sino también una tranquilidad para tus inversores.

Hoy te haré reflexionar sobre la importancia de estar preparado para lo inesperado…

Eres joven, atlético y estás lleno de energía.

¿Quién necesita un heredero?

Para empezar, tus empleados, tus inversores, tus cofundadores.

Nadie tiene garantizado el éxito ni la salud permanente.

Lógicamente, a los 30 años es difícil pensar en sucesiones de ningún tipo y, sin embargo, es muy recomendable tener siempre un plan B para el caso que te pase algo, que garantice que la empresa sigue adelante y no quiebra por falta de liderazgo.

En realidad, cuando una empresa crece y entran inversores foráneos es habitual que lo exijan, pero, en todos los casos, conviene tener previsto qué pasa en caso de la pérdida -aunque sólo sea temporal- del CEO, que siempre exista un plan trazado que nos permita actuar sin pérdida de tiempo.

Los jóvenes creadores de empresas piensan poco en ello.

  • ¿Qué me va a pasar a mí? ¿Dónde busco un sucesor?

Bueno, sobre todo, si estás enamorado de algún deporte de riesgo, debes pensar en los demás y prever, por si te pasa algo inesperado.

Y sí, la bici es peligrosa, sobre todo si la practicas en carreteras de todo tipo.

Piénsalo bien.

Que no te coja desprevenido y sin plan B.

A veces conviene buscar asesoramiento externo para ello.

¡Actúa!

Pensar en un sucesor además de una cuestión de previsión, es una responsabilidad hacia todos los que confían en tu liderazgo.

Asegúrate de que tu empresa tenga un plan sólido para seguir adelante, incluso en tu ausencia.

Al tomar medidas proactivas ahora, puedes asegurar el futuro de tu negocio y proteger a tu equipo y a tus inversores.

Ya sabes, es mejor planificar tu estrategia y no dejarlo como sucede a veces en el futbol, esperar a los goles del último minuto.

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