Hay empresas que van al banco a buscar dinero que ya tienen.
Sólo que todavía no lo saben.
Eso fue exactamente lo que descubrimos hace unos meses.
La empresa crecía, tenía buenos clientes y ganaba dinero, pero todos los meses ocurría lo mismo.
Llegaba el momento de pagar nóminas, proveedores e impuestos… y empezaban los sudores.
La conclusión parecía evidente:
— Tenemos que ampliar la póliza de crédito.
Pero antes de hablar con el banco hicimos algo bastante más sencillo.
Seguimos el dinero.
Desde que se hacía un trabajo hasta que los euros terminaban realmente en la cuenta corriente.
Y ahí empezaron a aparecer cosas.
- Trabajos terminados que tardaban días —a veces semanas— en facturarse.
- Buenos clientes que pagaban tarde porque nadie les perseguía demasiado.
- Procesos internos que retrasaban la emisión de una factura.
- Y comerciales encantados porque habían cerrado una venta, aunque el dinero tardara meses en llegar.
Sumamos todo.
- Había cientos de miles de euros atrapados dentro de la propia empresa.

El problema no era el banco
Era simplemente el lugar al que estaban intentando trasladarlo.
No necesitaron más financiación.
Necesitaron tomar unas pocas decisiones y cambiar algunos hábitos.
Semanas después, la tensión de tesorería había bajado considerablemente.
Esta situación la he visto muchas veces.
Empresas rentables que viven permanentemente preocupadas por la caja.
- Y es que ganar dinero y tener dinero son dos cosas completamente diferentes.
Puedes tener una magnífica cuenta de resultados y pasarlo fatal cada final de mes.

Por eso, cuando analizamos una empresa en ImpulCEO, no parto de una solución.
Intento encontrar dónde está realmente el dinero.
Porque muchas veces el problema que llega a la mesa del CEO no es el verdadero problema.
- La falta de financiación puede ser consecuencia de cobrar tarde.
- La falta de margen, de vender mal.
- La falta de crecimiento, de estar dedicando recursos donde no corresponde.
Ahí está buena parte del valor de mirar una empresa desde fuera.
No se trata de producir otro informe.
Se trata de encontrar las pocas decisiones que pueden cambiar los números.
Porque antes de pedirle más dinero al banco, merece la pena hacerse una pregunta:
¿Cuánto dinero de mi empresa está financiando hoy a otros?
Puede que la financiación más barata que encuentres este año ya esté dentro de tu propia empresa.
Sólo tienes que liberarla.
Eso también lo trabajamos en ImpulCEO.

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