Paella, no te acostumbres a lo bueno

Tanto si estás de vacaciones como si aún no te has ido a disfrutar, hoy quiero dejarte una reflexión que pueda hacerte plantear cosas.

Ayer estaba hablando con un amigo que acaba de llegar de unos días de descanso en la playa.

Este año no he coincidido con él, una pena.

Sin embargo, cuando sí podemos vernos por allí, quedamos para comer o cenar en un sitio al que llevamos yendo toda la vida. 

De esos restaurantes con solera que, aunque te vean una vez al año, te reciben por tu nombre y una sonrisa de oreja a oreja.

Ahora viene el pero…

Aunque la dueña sigue por allí y la carta es la misma, ahora los que lo gestionan son los hijos,  algo parece diferente.

Los platos ya no son tan contundentes,

La salsa de los mejillones no es como antes, 

Ese sabor del pescado ya no te recuerda a los veranos pasados, 

El arroz de la paella no tiene su punto,

Los precios han subido una barbaridad.

Y entonces, ¿qué?

Pues este año repetiré e iré a comprobarlo con mis propios ojos.

Durante décadas, este restaurante se basaba en seguir una fórmula que le había dado buenos resultados: ofrecer un servicio de calidad y mantener a sus clientes satisfechos.

Te preguntarás…

¿Si ya has ido tantos años por qué no pruebas o das oportunidad a alguno nuevo?

Si ya te han dicho que ahora está peor, ¿por qué eres masoca de volver?

Fácil.

Ese restaurante está metido en mi cabeza de forma inconsciente.

Lo mismo ocurre con otros servicios, productos o empresas.

Eres de iOS o Android,

Esa marca de camisa favorita,

La colonia que es tu seña de identidad,

tu marca de tabaco o cerveza.

Eres de ideas fijas.

Las defiendes a ultranza.

Incluso como hemos visto el pasado domingo, votas al mismo partido hagan lo que hagan, los unos o los otros. 

No importa el cómo, cuándo o porqué, decides volver a comprarles.

Una y otra vez.

El primero que llega, si te convence, el primero que gana.

Eso es lo que también tienes que conseguir con tu empresa.

Meterte en la mente de tu cliente.

Si tus ventas siguen creciendo haciéndolo como hasta ahora y así estás contento, no hace falta que sigas leyendo el email de hoy. 

Pero puede ocurrir que alguien que confiaba en ti ahora deje de hacerlo.

Ves que tenías una lista de clientes fijos pero, mes tras mes, tus cifras ya no son lo que eran.

Las recomendaciones o el boca a boca bajan como la espuma.

Es entonces cuando tienes que modificar tus rutinas, conocer lo que está fallando y abrazar el cambio.


Resistirse a hacerlo puede limitar el crecimiento de tu empresa. 

Necesitas ser más competitivo en el mundo de hoy, donde la oferta sale a borbotones.


Conseguir que haya personas que te prefieran a ti por encima de otras oportunidades.


No porque seas mejor —que puede ser algo objetivo o subjetivo— sino por el hecho de que conectan contigo.

Literalmente esa es la clave para que los números de tu empresa funcionen.

Las nuevas tendencias van por ciclos. O te diferencias y creas algo que perdure, o tus ventas irán cayendo con el paso de los meses.

Yo me he reinventado decenas de veces, y lo sigo haciendo.

Otro día hablo de los cambios sin rumbo fijo o el fin de la era Twitter dando paso a X. Un movimiento demasiado arriesgado que suponga el renacer de la red social o la estocada definitiva.

Si no quieres quedarte de brazos cruzados.

Si tu empresa no tiene el éxito que buscabas.

Si notas que empezáis a quedaros estancados.

Si a pesar de los esfuerzos, las cosas simplemente no mejoran.

Si te das cuenta de que apegarse a lo que ya conoces no te lleva al siguiente nivel.

Entonces es el momento de que tú, tus compañeros y tu empresa hagáis un Discovery.


No nos conformaremos con lo habitual,

Buscaremos nuevas formas de innovar en tu compañía. 

Diferentes perspectivas con las que cuadrar tus números y plan a futuro.

El cambio no es algo que temer, 

sino una oportunidad que aprovechar.

Con un Discovery tus resultados serán evidentes.

Hoy puedes hacer la que probablemente sea la mejor inversión en mucho tiempo.

Albert Einstein nunca lo dijo aunque muchos le atribuyen la célebre cita:

“Locura es hacer lo mismo una y otra vez y esperar resultados diferentes”

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