Bueno, para un móvil, la tira. Resulta que mi viejo iPhone 13 Pro Max, que tenía docenas de apps y casi 100 GB de contenidos, se me cayó —como dicen los ingleses— “beyond repair”. Así que tuve que comprarme un nuevo iPhone 16 Pro Max.
3 años no está mal como amortización.
Me dijeron que era nada, un pispás. Que ponías los dos móviles juntos, bien cargaditos para que aguantaran, y en un par de horas tenías el nuevo con todos los contenidos copiados del viejo.
Pues no…
Los dejé mirándose a los ojos toda la noche. Romance no hubo.
Al parecer, 100 GB es, con otro término inglés, “a mouthfull”.
Vamos, que al nuevo se le atragantó.

Fui a la tienda donde lo compré. ¿Solución? “Empezar de nuevo.”
Y así, sin quererlo, he acabado haciendo algo que llevaba tiempo posponiendo: empezar de cero.
¿Y eso cómo se hace?
¿Cómo se reinicia uno?
Muy simple: poniendo sólo lo imprescindible.
- Lo primero: WhatsApp, por donde me llega lo urgente.
- Luego los correos que uso a diario.
- Las redes y los periódicos… al final.
Y así, poco a poco, volveré a tener todo lo que necesito.
Así que, si notas cierta dejadez por mi parte, no es tal.
Puede que algo se me haya olvidado.

Lo curioso es que ahora mismo sólo tengo 5 GB ocupados.
Cinco.
Todavía recuerdo mi primer disco duro de 5MB.
Lo estaba esperando como agua de mayo -aunque en este año más parece de marzo y abril.
¿Te das cuenta?
En 25 años hemos pasado de PCs con discos duros de 5MB a unos móviles con capacidades de 512GB…
Y, sin embargo, vivimos igual de saturados.
A veces, necesitas que algo se rompa para darte permiso a aligerar, a soltar lo que ya no necesitas, a quedarte con lo que de verdad te sirve.
Mi nuevo móvil ya cabalga.
Pesa menos. Es más rápido y más modelno.
Y yo, con él.
Que te sea leve, si algún día te toca el mismo Vía Crucis.

Otros artículos relacionados:








0 comentarios