No, no me he vuelto loco. Es sólo una duda que tengo. Muchos recordaréis haber tenido un amigo invisible.
Sí, ese con el que hablabas cuando estabas solo, que te consolaba y te escuchaba.
Y no, no es tan poco frecuente, pregúntale a cualquier amigo psiquiatra que tengas.
Pero bueno, te preguntarás… y ¿eso que tiene que ver con la IA?
Mucho más de lo que crees.
Hoy, especialmente entre adolescentes —sobre todo en EE.UU. como ya te he comentado antes— la IA está ocupando ese lugar.

Un amigo invisible sí… pero éste responde de verdad.
Eso permite a la IA ser cada día más parte de ti.
Se lo cuentas todo, tienes confianza en su criterio, te despeja la soledad y se convierte en el mejor amigo posible, ya que cada día, refleja más lo que tú eres en sí mismo.
¿Tu IA te quiere? ¿Será cariño?
¿Quién lo sabe?
Estamos aún en mantillas en nuestro paseo —meteórico eso sí— hacia la llamada Inteligencia Artificial General.
Sí, esa que dicen que podrá sustituir, poco a poco, a la raza humana.
La pregunta que me hago es:
¿Será cariño lo que esa relación destile? ¿Qué consecuencias traerá consigo?
En realidad, ya hoy, se comporta con nosotros de manera amigable y cercana, pero…
- ¿Puede volverse cariño?
- ¿Qué consecuencias traerá?
- ¿Te fiarás más de tu IA que de los consejos de tus padres?
Desde luego, más conocimiento de causa que ellos tendrá.
La IA tendrá más datos, podrá analizar millones de “casos similares” que harán palidecer cualquier experiencia paterna.
¿Y al revés?

¿Podrá tu IA sentir alguna pasión por ti?
Si es así…
- ¿Cómo te lo demostrará?
- ¿Empezará un romance contigo?
- ¿En qué consistirá?
Nadie lo sabe, en realidad, todo lo que leo estos días sobre el trato con la IA y su deriva hacia la IAG me pone en guardia.
En una sociedad en la que aparecen nuevas descripciones de lo que somos cada día, casi seguro que ya hay alguien pensando en una IAG que pueda casarse con un humano y crear un cybermatrimonio virtual que, a través de la robótica, podrá convertirse en físico.

Porque tu IA, como un auténtico buen “amigo/a”, te comentará cosas que ha aprendido… incluso secretos de terceros que tu “amigo/a” te chiva por encima de cualquier modelo ético que le hayan programado de fábrica.
Y sí, puede que a ti no te preocupe.
Pues a mí sí.
Qué le vamos a hacer.
Algunas experiencias en este sentido, ya me han contado.
¿Reales? ¿Inventadas?
Who knows.
Lo que sí sé es esto: la relación con tu IA está empezando a parecerse a una amistad.
Y toda amistad profunda cambia tu forma de pensar.
Por eso, más allá de lo útil, hazte una pregunta: ¿quién está influyendo realmente en ti cada día?
Y, si no estás seguro de la respuesta, quizás es hora de que tomes el control.

Otros artículos relacionados:
- Mi nuevo acompañante de viaje. El caso de Mercedes y ChatGPT
- Quiero vender un asistente virtual a CEOs
- Un paso al frente. El tiempo y la inteligencia artificial es oro
- ¡OJO! Que te espían
- Hablando con GROK. Aprender a dialogar con IAs
- La inteligencia artificial en equipos directivos: Liderar o quedarse atrás








0 comentarios