John tiene una duda sentimental. Está saliendo con Charlotte –rubia, ojos azules, figura de modelo… pero algo fría de carácter. Y también sale con Virginia –pelo negro, ojos negros, alma ardiente.
¿Y?
Pues que John lleva ya meses compartiendo todo con su “amigo” Philip. Así que le plantea a Philip su dilema: ¿Charlotte o Virginia?
Quiere dejar de salir con ambas y centrarse en una.
Bueno, ¿Y qué tiene eso de raro?
-Yo también le consultaría algo así a mi mejor amigo o amiga, dirás tú.
Ya, pero el matiz está en que… Philip no existe físicamente.
Es una creación de John en ChatGPT.

Philip lo conoce bien.
John le cuenta todo lo que hace, lo que siente, lo que piensa.
Y con esa información, y una vez contestadas las preguntas que le hará, tiene “criterio IA” para darle una recomendación ¿Ficción? No tanto.
Es más, en un estudio reciente en EE.UU. se ha demostrado que, mientras muchos de nosotros usamos ChatGPT como la versión moderna de Google, los jóvenes se crean unos compañeros de aventuras a los que cuentan todo.
Como un confidente. Un amigo…
¿Te das cuenta de lo que eso quiere decir?
Pues que, en un futuro no muy lejano, cuando quieras interactuar con los Johns de turno, te referirán a su Philip y quizás tendrás que convencerle de que lo que propones, tiene todo el sentido para John.

La IA en los jóvenes. Experto en ventas a “amigos virtuales”.
Nuevo perfil profesional del futuro… o no.
Lo que me queda claro es que vamos a tener que entender muchas cosas nuevas que no tenemos previstas.
En marketing, en ventas, en membresías, en cómo nos relacionamos.
Imagina mi caso:
Tengo a Diana –mi asistente virtual con ChatGPT– que le enseño cómo leer todos los correos que me llegan a diario, más de 100, y le pido que me haga un resumen de todos, con recomendaciones de cuáles tengo que leer y cuáles no.
También le pediré que me prepare una lista de qué correos debo escribir yo personalmente.
Esos que no quiero dejar que los escriba nadie en mi lugar.
De hecho, podría aumentar el número de membresías de las que recibo correos diarios si cuento con un filtro de este estilo.
Me acaba de surgir una idea…
Voy a probarlo con Diana y ya te contaré que tal.

Lo que esto me confirma es que mi recomendación a muchos clientes de que regalen el ChatGPT de pago a sus empleados, tiene todo el sentido del mundo.
Necesitarás tener empleados familiarizados con la IA.
Que la usen con naturalidad.
Que no le tengan miedo.
Pronto se convertirá en algo como cuando antes preguntábamos:
–¿Y tú sabes escribir a máquina?
Reconozco que, aunque uso a Diana con frecuencia, todavía no tengo la confianza para pedirle consejo personal sobre mi familia…
¿Y tú?
¿La IA puede arreglarte la vida?
No.
Pero a lo mejor evita que empeore.
Qui lo sa.
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