Cuanto más importante sea tu ambición mejor. Los chicos de la empresa Lightmatter recientemente consiguieron 400 millones de dólares a una valoración de 4,4 mil millones.
No está mal para una empresa que sigue en pérdidas después de 5 años en el mercado.
¿Razón?
Su ambición le ha llevado a resolver una buena parte de la problemática moderna en los centros de procesos de datos.
Su solución aumenta las prestaciones y rebaja el consumo eléctrico.

No cualquier empresa tiene la capacidad de pensar a lo grande ni los recursos para intentarlo.
Sin embargo, si es bueno pensar en qué podemos hacer que sea realmente diferencial.
Si somos una empresa más, combatiendo en un sector sin márgenes, seguiremos siendo una PYME lejos de la capacidad de escalar.
Seamos ambiciosos.
Pensemos en problemas que Sí creemos poder resolver y trabajemos en una ventaja diferencial en productos o servicios nuevos.
Elon Musk cada día se desayuna con una idea mejor, más ambiciosa, y lo que es mejor, la lleva a cabo.
Conseguir que un cohete que vuelva a aterrizar en su punto de lanzamiento es, cuanto menos un avance radical en la carrera del espacio en la que estábamos acostumbrados a “quemar dinero”.

No, no puedes ser un Elon Musk desde tu pequeña PYME.
Pero esto es como en el famoso chiste de los amigos que están corriendo perseguidos por un oso y uno le dice al otro,
“no corras, que nadie puede correr más que un oso”.
La contestación lapidaria de su colega es,
“no se trata de correr más que el oso, me vale con correr más que el de al lado”.
Aquí se trata de correr más que nadie en tu espacio.
De ser más ágil.
De pensar más y ejecutar mejor.
Innovar.
Con ambición.
Y que no te pase cómo a Nike, que sus nuevos competidores le han comido parte de su mercado!

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