Caprichos inmediatos: Pan para hoy, hambre para mañana

Ayer me pasé por El Corte Inglés y no sé cómo acabé en la sección infantil.

A mi edad estoy hecho un chaval, pero tanto para irme a comprar un body de bebé o un juguete de Bob esponja me parece demasiado.

La cosa está en que me vi rodeado de hordas de padres con carritos, yendo de pasillo en pasillo de forma caótica.

Cogiendo perchas a manos llenas, camisetitas, bañadores, conjuntos de colores, zapatillas,…

Trataba de escapar buscando la escalera mecánica o ascensor.

En esto que había un padre con cara de pocos amigos mirando fijamente a la que entiendo que era su mujer.

Se le quedó viendo un rato.

Yo pasaba por al lado.

Y justo cuando estábamos de espaldas oigo que le dice:

“Sonia, deja de comprar tantas cosas, si le van a durar dos días y se lo va a poner un par de veces. No necesitamos más, si ya tu hermana nos lo dejó y le sirve para este verano”.

Hubo una mirada de vuelta de la mujer entre ojeriza y qué narices me estás contando.

Pero ahí no acaba la cosa, faltaba una frase final.

“Ya que estás, no se lo compres de 12 meses y cómpralo de 18 más grande para que le dure más tiempo”

Algo en mi cabeza hizo tilín.

Lo veo en muchas empresas a las que asesoro.

Se gastan millonadas en algo que poca rentabilidad van a sacar o es lo primero que se les ha ocurrido a los de arriba.

Burradas ingentes de dinero en lanzar un producto al mercado sin haber testado si el público lo quiere.

Presupuestos descomunales para acciones a corto plazo de poco margen en lugar de pensar a futuro.

CEOs de Startups y PYMES con los mejores iPhones y ordenadores que ni la NASA cuando todavía no han facturado ni un lerel.

Satisfacer únicamente las necesidades inmediatas, sin considerar el futuro, puede resultar en una situación aún más difícil a medida que pasa el tiempo.

Hay gente que busca el aquí y ahora.

Gastos pensando más con el corazón que con la cabeza.

Como esa madre que quiere para su bebé el bañador de cangrejos de marca por 50€ cuando no tiene piscina, sólo va a estar una semana en la playa o debajo de la sombrilla.

Ese padre que le compra la camiseta del Real Madrid de 80€ al niño con su nombre que no ha cumplido ni dos meses.

Esos abuelos que paseando por la Plaza Mayor le regalan al nieto el globo de Mickey Mouse, el helado de cucurucho, la bolsa de chucherías y le suben a cualquier tiovivo porque se lo ha señalado. 

Resultados presentes y caprichos de satisfacción inmediata.

¿Compensan esos caprichos inmediatos?

Depende de cada caso.

Que te digan qué guapo va el niño te puede servir.

La sonrisa que derrite a la abuela lo vale todo.

Si son unos pocos euros, puedes darte el placer.

Si en los negocios ya hablamos de cifras importantes, en muchos casos es tirar el dinero.

Pan para hoy, hambre para mañana.

Lo escribí la semana pasada: “Deja de mirar sólo a tus clientes de hoy. Busca los clientes que te harán crecer mañana”.

Aquellos que, por sus márgenes, te permitan ganar más dinero y crecer con flujos de tesorería más positivos.

Contrastar de vez en cuando tus modelos de negocio, tus productos, tus servicios, el tipo de cliente con el que te encuentras en cada segmento de mercado, tu grado de innovación…

¡Te conviene!

Puede ser la mejor inversión que hagas. Si lo consideras un gasto, mal vas.

DISCOVERY

IMPULCEO

Arriba, justo encima, tienes dos posibilidades.

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