Tu empresa es una tarta en mis manos

Si te asustan las ventas no te recomiendo leer este email.

Te podrían dar sudores fríos, palpitaciones, mareos o más calores de lo que hace fuera.

Ya estás advertido.

El fin de semana estuve en casa de unos amigos, no parece nada de otro mundo, un cumpleaños rodeado de gente con la que da gusto pasar el tiempo.

Además del catering buenísimo que nos puso, del buen ambiente que se respiraba, o de volver a casa rememorando las anécdotas, ayer quedé con el cumpleañero y su mujer y lo que me contaron te lo escribo hoy para que pienses si tu empresa hace lo mismo.

Esto no va de dulce o salado.

Imagina que compras la tarta de cumpleaños.

En una pastelería del siglo XXI con tienda física y online.

Escoges el sabor y el motivo, indicas la fecha del cumpleaños y realizas el pago.

Después, pueden pasar dos cosas:

En la primera, recoges el pastel y ya nunca más vuelves a contactar con la repostera.

En la segunda, recoges la tarta, haces la celebración y al día siguiente recibes un mensaje de la pastelería preguntando cómo estuvo la fiesta y si quedaste feliz con el dulce.

¿Qué escenario prefieres? Para mí, sin duda, el segundo es el ideal.

Y te cuento por qué: me hace sentir con un trato especial y atendido.

Si la tarta fue buena, por supuesto, volvería a contactarla para futuras fiestas.

La recomendaría a mi círculo más cercano.

No se me pasaría y dejaría una reseña con una buena valoración.

Esto es un win-win.

Yo tendré unos deliciosos pasteles y tartas. La tienda tendrá un cliente fiel.

En esto consiste el post-customer journey, de ejecutar acciones, tácticas y estrategias para:

– Retener a los clientes.

– Elevar el ticket promedio de compra de tu marca (con upsellings y cross-sellings).

– Conseguir su lealtad, convertirlos en clientes recurrentes y también en tus mejores embajadores de marca.

¿Parece complicado? ¡Para nada!

Puedes aplicarlo al último restaurante que has ido, hotel en el que te alojas en vacaciones, empresa de alquiler de coches…la satisfacción del cliente y lo que queda en su cabeza tras comprarte y dejarse los euros, tiene que percibirlo como que le ha salido a cuenta.

Seguro que piensas que todos los pasos son lógicos.

Cualquiera sabría hacerlo.

Entonces, ¿por qué tú no haces lo mismo en la empresa?

Puedes equivocarte a lo grande y hacer cosas que no tienen arreglo, o dar los pasos correctos porque alguien que lo conoce, lo hizo bien antes que tú.

Eso es lo que ofrecemos en las sesiones de Discovery: un paso a paso para que hagas crecer tu negocio, servicio o producto con estrategias que te funcionarán.

Irás dos o tres pasos por delante que los demás.

Un Discovery real, crudo y enriquecedor para ti, tus compañeros y tu empresa.

Sólo por eso, ten claro que merecerá la pena.

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