El valor es lo que importa

Hay factores que pueden cambiar la percepción que tienen tus clientes de tu producto e incluso aumentar el valor.

Entender y aumentar la percepción de valor por parte de tus clientes, podría influir directamente en sus decisiones de compra… y en su lealtad hacia tu marca…presta atención que esto casi seguro te interesa.

Existe una teoría muy extendida de que el precio marca la ventaja competitiva y no es verdad.

Hace un par de años compré un libro por 1.000 Euros. Era una primera edición y, además, limitada a 100 libros.

¿Cómo se me ocurre pagar 1.000 Euros por un libro?

Bueno, en realidad eran 3 libros, una trilogía sobre cómo vender productos de gran valor añadido.

¿Cómo consiguieron vendérmelo?

En base a estar en un curso con un “gurú” que nos mostraba cómo hacía él, para vender productos a precios que eran 10 veces más altos que los que tenía la competencia.

La clave es conseguir trasladar el valor añadido.

No es nada nuevo.

Por ejemplo, vemos un reloj que está hecho por la misma fábrica que la que se encarga de fabricar los relojes a Rolex y pagamos 10. Si se lo compramos a Rolex con su marca de prestigio, el precio se multiplica por 500.

No compitas nunca en precio. El valor extra es lo que cuenta

Siempre habrá alguien más barato.

Preocúpate de conseguir diferenciación.

En calidad, en valor añadido, en prestigio, en diseño, en lo que sea, ¡pero diferénciate!

Ahora que están de moda los “coaches” de todo tipo, ¿Cuál contratarías?

Al de 50 Euros la hora o al de 5.000 Euros la hora.

Cuando inviertes en ti mismo ¿te importa más el precio o lo que vas a obtener a cambio?

Nada es barato o caro.

Depende de lo que consigas y cómo te lo vendan.

El precio lo marca el valor que tú le aportes a tu producto.

¿Hay vende humos muy buenos?

Sí, pero tienen mecha corta.

En las redes puedes rápidamente hacerte una idea de lo que dicen sus “ex alumnos”.

Yo lo he vivido cuando he dado clases en un MBA del IE.

Los alumnos, que pagan cantidades muy importantes por su Master, exigen mucho.

Pobre de aquel profesor que crea que puede dar clases magistrales y no responder a sus expectativas.

El que paga exige. El bueno cobra caro. Es lo que hay.

La diferenciación es clave.

En tu empresa, el invertir en calidad, prestigio y valor añadido a tu producto no sólo justifica precios más altos, sino que también asegura una base de clientes leales y exigentes. 

Recuerda, el precio es relativo; es el valor que proporcionas lo que realmente importa.

Insisto, en el mercado hay personas dispuestas a pagar más dinero por una calidad mayor de tu servicio o productos gourmet.

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