Enamorar con tu empresa a clientes y trabajadores

Hoy es 14 de Febrero y es momento de enamorar con tu empresa. Aunque no quieras, es una fecha marcada en rojo en el calendario de mucha gente. Sea por San Valentín o día de los enamorados, ya tienes este día hasta en la sopa.

En el artículo de hoy no vengo a decirte piropos o susurrar al oído un te quiero. Vengo a recomendarte por qué tu empresa debe enamorar.

No sólo a clientes. También a trabajadores, inversores, competidores…

Una marca fuerte con la que todo el mundo quiera relacionarse.

Hay primeras veces que nunca se olvidan.

El primer beso. La primera relación. El primer coche. Y en mi caso (y quizás el tuyo también)… la primera empresa en la que trabajé o la primera startup en la que invertí.

Todavía lo recuerdo como si fuera ayer.

He tenido la suerte de conocer gente excepcional en mi vida.

También a CEOs y trabajadores con los que es un placer juntarse.

Empresas con las que es un lujo sentarse para estrechar relaciones.

Ojo. Hoy no vengo a hablarte de mi vida personal. Quiero recalcar lo que tienes hacer en tu vida diaria y en tu empresa para enamorar. Que a la gente se le enciendan los ojos al oír tu nombre o el de tu marca.

Lo he visto durante mis largos años en el mundo de los negocios. Algo que, a veces, los empresarios o jefes de departamento, e incluso clientes, no entienden y sienten.

Lo que antes estaba funcionando bien, en un abrir y cerrar los ojos, zasca… dejan de quererte.

Los tiempos han cambiado y, tanto tú como tu empresa, tienen que tener una identidad única, que sea memorable, fomente la lealtad a largo plazo, despierte la confianza, la distinga de la competencia y genere una conexión emocional.

Hay de todo, branding personal, corporativo, de producto, de servicio… En muchos casos, son características intangibles. Pero que hacen que seduzcas a terceros.

La gente querrá trabajar en tu empresa (ya lo decía en uno de mis artículos: tu mejor cliente es tu empleado).

Los departamentos se rifarán para tenerte en sus filas.

Los inversores querrán invertir en una apuesta de negocio de futuro.

Tus clientes desearán seguir comprándote año a año.

3 ejemplos claros:

1. Si te pregunto, ¿piensa en una marca de móviles?

Seguramente digas Apple o Samsung. Esto es como el Real Madrid vs Barcelona. O eres de uno o eres de otro. Y una vez eres fan, ya mantienes esa fidelidad a no ser que tengas una mala experiencia.

2. Y si te pregunto ¿qué modelo tienes de Apple?

Dirás, pues tengo el iPhone fulanito. Duran muchos años, pero si se rompe, pues comprarás uno nuevo, aunque te cueste un ojo de la cara y medio riñón.

Ese iPhone es más que un simple dispositivo, convirtiéndolo en un símbolo de estatus y de estilo de vida.

3. Tienes que comprar un regalo a tu pareja pero no sabes si le gustará.

¿Qué haces? Fácil.

Lo adquieres en el Corte Inglés porque sabes que, si tienes que devolverlo o descambiarlo por otra cosa, lo tienes fácil y sin que te hagan un interrogatorio.

Todo el mundo tiene unos valores únicos o una percepción de lo que ven los demás en nosotros o nuestra empresa.

Tu negocio, tu servicio, tus productos, tus clientes, tus trabajadores… todo influye para seguir enamorando.

¿La realidad?

Creo que no hace falta que te diga la respuesta. Ya sería mala suerte que por liarte con la fecha no te dieras cuenta que algo falla.

Muchos empresarios tiemblan cuando las cifras dejan de latir. Exacto. Esa es la realidad.

Hay que mantener la cabeza fría y el corazón caliente.

Al final, tienes que buscar la manera de diferenciarte. Y créeme, es posible.

Aquí es donde entras en juego tú. O podrías entrar, claro. Si quieres.

Porque debes conquistar a partes iguales.

No soy Cupido con su arco. Puedes sentirte soltero en tu trabajo y, a veces, es mejor conseguir una “pareja” que te acompañe.

Por ello, si quieres volver a hacer que tu empresa enamore a clientes y trabajadores, tienes ImpulCEO y el Discovery para llevarlo a cabo.

O si prefieres, escríbeme a rodolfo@rodolfocarpintier.com. Encenderás de nuevo la llama y volverán los buenos números a tu negocio.

“Donde hubo fuego siempre quedan brasas”

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