Ser humilde pero firme

Mandar con humildad no es sencillo, sobre todo si encima tienes que ser firme. En realidad, se trata de cómo das las órdenes y cómo usas lo mejor de tus empleados. 

En Madavi, ellos llaman a su modus operandi perfecto desorden en el punto de contacto con los clientes… puedes ver mi entrevista en este enlace con su CEO, Fernando Iglesias.

Ellos convierten a los empleados en protagonistas, en base a explicarles cómo de crucial es su trabajo – cualquier trabajo- en la totalidad de la empresa y cómo repercute en su éxito.

Cuando alguien se convierte en protagonista, acepta una responsabilidad que nunca tendría con una orden directa.

Tenemos que ser capaces de conseguir que nuestros empleados se sientan protagonistas y que, si en alguna ocasión necesitamos actuar con firmeza, sea siempre desde la humildad.

No es lo mismo decirle: “Pero que cenutrio eres, nos acabas de costar 3.000 Pavos”

Que empezar diciendo: “Me tienes que explicar qué ha pasado con este caso, eres la leche en el trato que das a nuestros clientes y estoy seguro que el problema con éste ha sido por alguna razón justificada…”

Nunca acorrales, muestra siempre una salida digna.

En vez de decir: “Esto es lo que vas a hacer”

Decir: “¿Tu qué harías en este caso?”

Y claro, no puedes decirle: “Menuda chorrada”

sino…” No se me había ocurrido, pero has pensado que éso nos produciría una pérdida de credibilidad con el cliente y económica de tanto.”

“¿Qué parece si probamos, esto y esto?”

La alternativa de pensar que todos son mis empleados y tienen que hacer lo que yo diga, es una perdida segura de talento, que se irá por no aceptar la carencia de protagonismo alguno.

Y sí, se comentarán algunos errores, pero poco a poco, tendrás empleados que te respetarán y sentirán la empresa de otra manera.

Nunca será como tú.

Pero conseguir una plantilla con protagonismo individual, te dará muchos beneficios a medio plazo.

Con los robots será diferente.

No tienen ni consciencia ni sentimientos, pero los seres humanos y, sobre todo, aquellos que tienen talento, quieren ser respetados y gozar de cierta libertad de decisión.

Piensa en modelos que promuevan precisamente la toma de decisiones y huyan de la aversión al riesgo.

El riesgo asumible es un gran motor para escalar una empresa.

Si tú tienes que tomar todas las decisiones te abrumarás y tendrás una empresa coja.

Y a ver cuánto te dura.

Y no me digas que llevas así 15 años y la empresa sigue adelante.

Se te puede terminar la carrera.

Recuerda, el respeto y la autonomía pueden ser los mayores motivadores, transformando un grupo de individuos en un equipo cohesionado y dinámico, listo para enfrentar los retos de cada día.

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