Contratar a tu primer gran ejecutivo parece un paso natural cuando tu empresa empieza a crecer. Es el momento en que decides traer a alguien con experiencia que te ayude a profesionalizar y escalar.
Pero aquí es donde muchos fundadores cometen errores que no ven venir… y que pueden salir carísimos.
- 1. Confundir currículum con encaje real.
Que alguien haya sido director comercial de una multinacional no significa que funcione en una startup.
En las grandes empresas, las estructuras, presupuestos y equipos ya están hechos.
En una startup, ese mismo perfil puede sentirse perdido sin un ejército de asistentes y procesos a su alrededor.
- 2. Pensar que su experiencia lo hará todo por sí sola.
Un ejecutivo senior puede aportar mucho, pero no es un salvador automático.
Si no entiendes bien qué le motiva, cómo trabaja y qué espera de ti como fundador, el choque de culturas puede ser inmediato.
- 3. No hablar de expectativas claras desde el inicio.
Muchos fundadores, por miedo a perder al candidato, prometen demasiado: participación, autonomía, salario, crecimiento explosivo…
Luego, cuando la realidad es más dura, vienen los roces. Las conversaciones incómodas deben tenerse antes de firmar, no después.

- 4. Subestimar la importancia de la cultura.
Si tu empresa es ágil, flexible y de comunicación directa, meter a alguien acostumbrado al “ordeno y mando” puede matar el dinamismo de tu equipo.
No se trata sólo de habilidades, sino de cómo encaja su forma de trabajar con la tuya y la de los demás.
- 5. Creer que contratar es el final del trabajo.
Traer a un gran ejecutivo no es poner el piloto automático.
Durante los primeros meses, necesitas acompañarlo, integrarlo y darle un marco de juego claro. De lo contrario, su talento se desperdicia y tu empresa entra en fricción interna.

La moraleja es sencilla de los errores invisibles al contratar:
Tu primer gran fichaje puede ser el acelerador que lleve a tu empresa al siguiente nivel… o el freno que la hunda.
Dedica tiempo a conocerlo de verdad, a alinear expectativas y, sobre todo, a asegurarte de que comparte tu visión y estilo antes de firmar.
Porque un mal fichaje senior no sólo cuesta dinero: puede costarte el equipo y el rumbo de tu negocio.
En mi experiencia, pocos grandes ejecutivos de multinacionales se ajustan al trabajo de guerrillas de las startups.
Ten cuidado.
Pide referencias personales de gente que ha trabajado con él/ella.
Involucra a tu gente, sobre todo a aquellos que van a depender del nuevo fichaje. Que vean que cuentas con ellos. Tienes que venderles bien la necesidad y la oportunidad que representa captarle.
Pídeles su ayuda.
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