Tanto si llegas o aún estás de vacaciones, sabes que septiembre es mes movidito en el mundo de las contrataciones.
La gente viene con las pilas cargadas y, por lo que veo, algunos más morenos de lo normal.
Se han debido estar torrando a la solanera y comiendo toda la zanahoria de la ensalada.
En otra época me hubiera dado envidia, pero ahora a mi edad prefiero cuidar mi piel y si me has visto en estos meses, soy de los que me protejo bien con crema factor +50 y sombrero.
Carnes a la brasa bien bronceadas y hechas por fuera.

Es entonces que leyendo un artículo de Héctor Labarta se me ocurrió el artículo de hoy. Y no es moco de pavo, ya que Héctor es headhunter y reclutador en la selección de directivos y marca personal, así que sus palabras me hicieron reflexionar.
Asemeja el color de la carne a la edad y a la contratación.
Ya lo comenté en su día y merece la pena recordar: ”La mezcla de veinteañeros y cincuentones puede ser brutal”.
Hay dos fechas marcadas en el calendario para contratar personal:
- Enero-Febrero: donde las empresas suelen redefinir sus objetivos y necesidades de personal tras el cierre del año anterior.
- Septiembre-Octubre: Aunque agosto sea un mes tranquilo, septiembre marca el inicio de nuevas temporadas y proyectos.
Me refiero a contratos fijos o de cierta importancia. No al de camarero en el chiringuito de Estepona o en los hoteles de Benidorm.

Ya pasado el ecuador del verano, el tiempo se echa encima.
Puede que estés buscando trabajo, mejorar tu oportunidad salarial o seas de los que busca personal… en estos tres casos, lo que sigue te hará pensar.
Ya peinas canas a no ser que te eches Just For Men. Vienes más moreno que el toro de Osborne.
Tienes más de 20 ó 30 años de experiencia, has liderado equipos, superado crisis, visto nacer y caer empresas. Y, aun así, el de recursos humanos te suelta:
“Lo sentimos, buscamos alguien con más energía”.
Paradójico, ¿no? Cuanto más valor acumulas, menos parece que importas.
Cuando eres “junior” no te contratan.
Cuando por fin estás en tu punto, ya eres “demasiado senior”.
Lo absurdo es que pasa lo mismo que con la carne: La mayoría prefiere el término medio.
¡Al punto! ¿Pero al punto de quién?

Muy pocos apuestan por el “poco hecho”.
Y los que están bien hechos… casi nadie los quiere. Ya se dice “Duros como la suela de un zapato”
En el mercado laboral funciona igual: Se busca ese “punto intermedio” que parece perfecto en teoría, pero que en la práctica deja fuera a los más jóvenes… y desprecia a los que más saben.
En España se atrae ese ternerillo fresco salido de la universidad ya rodado unos cuantos años en empresas hasta los “viejóvenes” de 40 ó 50 donde después el mercado laboral les discrimina o les miran raro.
La experiencia no caduca.
Lo que caduca es la mentalidad de quienes siguen creyendo que el valor está en la edad, y no en lo que puedes aportar hoy.
Las mejores empresas buscan habilidades transferibles en los candidatos y muchas ofertas de trabajo están dejando fuera a personas muy valiosas.
¿A ti también te han hecho sentir que tu experiencia es un problema?
Quizás es hora de empezar a vender carne envejecida de Angus…
¿Mi recomendación?
Tienes que tener de todo y, SÍ, también debes echarte protector factor +50 para no quemarte.
Te dejo estos artículos para ayudarte a definir mejor tu situación:
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