España va bien, aunque no para las pymes

España va bien, ¿Estás seguro?

Siempre soy de los que ven el vaso medio lleno. Sin embargo, estoy empezando a penar por España.

¿Por qué?

A pesar de lo bien que se vive aquí –cualquier extranjero que prueba se quiere quedar– tenemos verdaderos problemas.

La parte positiva es que ya tenemos multinacionales españolas de éxito.

Recientemente hubo una reunión de empresas españolas en Brasil.

TELEFÓNICA tiene ya más de 100 millones de brasileños, IBERDROLA es una referencia con 50 ó 60 millones de clientes o las grandes constructoras españolas triunfan en grandes proyectos en todo el mundo.

¿Por qué nos iba a ir mal?

El problema son las PYMES.

Mientras en las grandes multinacionales españolas competimos al máximo nivel, nuestras PYMES son un desastre, de los 3 millones de ellas que hay, tan solo 400.000 tienen más de 10 empleados y muy pocas sobrepasan los 1.000.

En Alemania es diferente. Ya lo iindicaba en otro artículo: ¿Cómo vender en Alemania? Únete a la Cámara de Comercio Alemana.

Sus PYMES son líderes mundiales en sectores concretos y facturan entre 50 y 10.000 millones de euros en empresas, sobre todo, familiares.

Tenemos que hacer un esfuerzo por crecer.

Cada vez me encuentro con más empresarios que no quieren crecer por no “cargarse con más empleados”.

¡Terror al empleado!

A lo mejor tiene que ver con la educación -o su falta- y tampoco ayuda el hecho, que el estado no sea proclive a impulsar el sentimiento de crecimiento, que es necesario para que las PYMES tengan más empleados, facturen más y sean más competitivas a nivel global.

Nuestro posicionamiento industrial es muy mejorable.

Nuestros servicios carecen de visión global en la mayoría de los casos.

Lo que aprendemos con nuestras multinacionales a nivel global no se filtra a las PYMES.

Me gustaría conocer vuestra opinión.

¿Qué podemos hacer entre todos, para mejorar el futuro de nuestros hijos en España?

El desafío radica no sólo en crecer en tamaño, sino en fortalecer las capacidades que permitan competir globalmente.

Es crucial que nuestras PYMES no queden a la deriva en una economía que está en continua transformación.

La visión de corto plazo y el miedo a la expansión deben ser contrarrestados con estrategias efectivas y un cambio en la mentalidad empresarial.

Trasladar las lecciones aprendidas de las empresas que triunfan a las PYMES podría ser el primer paso.

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