Me contaba un amigo que su hijo le quería pedir el coche para irse el pasado fin de semana con unos amigos o con la novia, porque al final no le había quedado claro.
Unas dotes de negociación que comenzaron mucho antes de la decisión final.
Primero se portó muy bien durante toda la semana. Hizo una pequeña batida y preguntas a la madre. Buscó el mejor momento y eligió las palabras adecuadas.
Fue allanando el camino primero el lunes, luego el miércoles hasta la estacada final del jueves, cuando ya se lo preguntó con toda la serie de puntos preparados por si el padre le interrogaba: ¿Dónde vas a ir?, ¿Con quién?, etc…
Al final se salió con la suya.

Esto me ha recordado dos cosas:
- Cómo tratas de vender algo para que sólo puedan decirte que SÍ.
- La forma en la que la gente pide favores.
Del primer punto ya he hablado en otras ocasiones, así que hoy me centraré en el segundo.
- ¿Quieres pedirle a tu jefe algunos días más de vacaciones?
- ¿Quieres solicitar un aumento de sueldo?
- ¿Necesitas que tu equipo haga horas extras para cerrar un proyecto?
- ¿Solicitas al técnico que, por favor, se conecte por las mañanas o alguna hora mientras está mojándose el culo en la playa?
- ¿Tratas de cambiarle el turno a un compañero para que te cubra algún día?
- ¿Le pides a tu superior si puede pasar una hora de su tiempo contigo explicándote eso o aquello?
- ¿Te has quedado atascado en una tarea de la que eres embudo para el siguiente?
- ¿Quieres pedir consejo u opinión a alguien con más experiencia?
- ¿Has sacado tu mejor diplomacia para solicitar una extensión de plazo de entrega o de pago?
Seguro que alguno de estos puntos te ha pasado.

También tienes que saber a quién le pides esos favores, porque te los pueden estar recordando o pasando factura durante mucho tiempo.
¿Maquiavélico?
- Ten claro qué solicitas, por qué, a quién y cuál es el impacto en tu trabajo o en el equipo.
- No te dé vergüenza.
- Reflexiona sobre el problema y explora posibles soluciones alternativas.
- No hace falta que cuentes tus problemas como si fuera una novela.
- Trata de no abusar y evita pedir favores constantemente o para tareas que puedes realizar tu mismo.
- No lo disfraces de urgencia innecesaria o importancia que no tiene.
- Aprende a ser autosuficiente y a gestionarlo tú mismo.
Si no te queda otra, aquí llega tu petición de favor.

Luego después llega otro momento clave.
Importante leer antes:
Es de bien nacido ser agradecido
- “Muchas gracias por tu ayuda, me has salvado”
- “No sé cómo agradecerte lo que has hecho por mí”
- “Siempre puedo contar contigo, ¡Muchas gracias!”
- “Me has quitado un peso de encima”
- “Sin tu ayuda no lo podríamos haberlo conseguido”
- “Entiendo que esto ha supuesto un esfuerzo extra”
Sé sincero y adapta el mensaje a la persona y la situación.
Si cuando haces un favor a alguien esperas que te lo devuelva, no estás sembrando, estás prestando.
Los favores se agradecen, los préstamos se devuelven.
Por eso hoy, tanto si necesitas un favor como si estás ayudando a alguien, mejor en persona y cara a cara.
Mirar a los ojos a aquel que queremos que nos haga un favor es hasta 34 veces más efectivo que escudarse tras un @.
No todo quedará en felicitaciones y palmaditas en la espalda.
Otros artículos relacionados:








0 comentarios